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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 481

Llegó el último día y el momento de la despedida, pero Lucas no pudo aguantarse las ganas de fregar.

—Escuché que muchos de los genios matemáticos de Mirasia se mueren por irse al extranjero, conseguir la residencia en Barataria y echar raíces allá.

—¿Por qué tú te quedas en tu país?

Valentín le dirigió una mirada indiferente:

—No trabajo en el extranjero porque me gusta mi país.

—No como otros, que no salen porque nadie los quiere.

Lucas sintió el golpe directo al ego.

¿Acaso era verdad que nadie lo quería?

Efectivamente, en el pasado intentó entrar a trabajar en una universidad de Barataria, pero lo rechazaron. Aquello fue una humillación enorme para él.

Lo que no esperaba era que, años después, un joven como Valentín se lo echara en cara con tanta frialdad.

De hecho, hace poco volvió a aplicar, pero no recibió respuesta.

Fue como tirar una piedra al mar.

Tras intentarlo varias veces sin conseguir ni una carta de invitación, la autoestima de Lucas se había desmoronado.

Esta oportunidad de liderar el equipo en la competencia fue algo que consiguió con mucho esfuerzo. Quería que Solaria obtuviera un buen lugar para aumentar su propia fama y ascender en su carrera.

Al ver que Lucas se ponía pálido del coraje, Valentín no lo soltó:

—Imagino que Lucas, al igual que yo, también quiere aportar su granito de arena a su propio país, ¿verdad?

Lucas resopló:

—¡Eso es obvio!

Cecilia soltó una risita; este maestro era más terco que una mula, incapaz de admitir la verdad.

Lucas vio reír a Cecilia y la fulminó con la mirada.

Pero Cecilia no le tenía miedo:

—¿Por qué me miras tan feo, Lucas? ¿Acaso te hice algo?

Lucas se quedó callado, se dio la vuelta y decidió ignorarla.

Agustín ya se había ido antes; no podía quedarse a esperar a que Cecilia terminara el concurso.

Sin embargo, Luis sabía de la relación entre Agustín y Cecilia, por lo que le daba un trato especial.

—Señorita Ortiz —Luis entró y se dirigió directamente a saludarla.

—Soy Luis, el hermano de Julia. Nos vimos antes en el hospital, ¿me recuerda?

—Hola, señor Adams.

Cecilia no tenía ninguna relación cercana con Luis, así que asintió con cortesía.

Luis sabía que las mujeres de Mirasia solían ser más reservadas que en otros países, así que no intentó darle la mano ni nada parecido.

Fue directo al grano:

—Primero que nada, felicidades al equipo de la señorita Ortiz por obtener el primer lugar en esta competencia, y por su medalla de oro individual.

—Gracias, señor Adams —respondió Cecilia con actitud recatada.

Como si un primer lugar fuera algo habitual para el equipo de Mirasia.

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