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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 502

¿Y qué hay de Ivana?

Originalmente, no tendría por qué haber sospechado de ella, pero al atar cabos y darse cuenta de que Ivana debió saber desde el principio que Cecilia no era su hija, Cecilia intuyó que había gato encerrado.

Ivana debía saber que le habían cambiado a la niña. ¿Por qué razón no buscó a su hija biológica?

¿Acaso por culpa hacia Perla?

No, una mujer como Ivana no conocía la culpa.

Cecilia comenzó a investigar a Ivana nuevamente y descubrió que... ¡tenía una aventura con Gonzalo, el del centro de pruebas de ADN!

Así es: Delfina no era hija de Arturo. Era hija de Ivana y Gonzalo.

¡Qué fuerte!

Al saber que Delfina no era hija de Arturo, Cecilia adivinó por qué Ivana había renunciado a buscar a su hija biológica y permitió que Perla hiciera el intercambio.

Tenía miedo de que, si algún día se destapaba todo, Arturo se diera cuenta de que Delfina no era suya.

Así que prefirió dejar que Perla cometiera el crimen y sacrificar a su hija biológica. Su lógica era que, si en el futuro descubrían que Cecilia no era hija de Arturo, él no podría culparla a ella directamente.

Después de todo, ¿quién se imaginaría que ninguna de las dos niñas era hija biológica de él?

Ivana había aguantado en silencio todos estos años, pero nunca esperó que su hijo Héctor fuera quien ayudara a encontrar y traer de vuelta a la hija biológica.

Esto explicaba perfectamente por qué se había desmayado en la fiesta de mayoría de edad de Cecilia.

¡Le aterraba que Arturo descubriera que Delfina tampoco era su hija!

Con el desmayo ganó tiempo para arreglar los resultados de las pruebas de paternidad posteriores.

Ivana creía que lo había hecho todo a la perfección.

¿Quién iba a pensar que Cecilia la descubriría?

Cecilia incluso tenía en sus manos el informe de paternidad de Gonzalo y Delfina.

Eso confirmaba que sus sospechas eran ciertas: ellos eran los verdaderos padre e hija.

Con razón, durante la prueba de paternidad, la actitud de Gonzalo hacia Delfina había sido inusualmente amable.

Viéndolos bien, hasta se daban un aire.

Al principio, Cecilia no había pensado en eso.

Ivana, por su parte, tenía la cola sucia.

Así que, tras llegar a un acuerdo con el hospital, la pareja, en un tácito entendimiento, decidió no remover más el asunto.

Cecilia fue la única que pagó los platos rotos.

Ah, no, espera. Delfina también contaba.

¿Quién le mandaba ser el producto de la infidelidad de Ivana?

Por su parte, a Cecilia no le quitaba el sueño el regreso de Ivana.

Al enterarse de que Ivana y Perla ya habían tenido su primer enfrentamiento directo, se sentó a esperar el espectáculo.

Incluso contactó al detective privado para que siguiera vigilando.

Quería ver el circo que armarían esos tres.

La familia Ortiz no tenía ni idea de que ya eran la comidilla y el entretenimiento de alguien más. Arturo e Ivana terminaron de cenar en una atmósfera de falsa cordialidad y regresaron a casa.

Delfina estaba en casa rompiéndose la cabeza con unos ejercicios, sin saber que la pareja le traía una «sorpresa».

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