Dicho esto, Ivana abrió la puerta de la oficina y salió.
No esperaba toparse de frente con Antonio nada más abrir.
—Señora… —Antonio tampoco esperaba que Ivana saliera tan de repente. Se hizo a un lado, incómodo, con un plato de fruta en la mano que claramente era para ella.
—¡Quítate! —A Ivana, Antonio también le caía gordo en ese momento.
Ese tipo se la pasaba pegado a Arturo; quién sabe cuántas veces habría visto a Perla y a Arturo juntos. Y qué boca tan cerrada tenía, ni una palabra le había dicho. Seguramente Perla ya lo tenía comprado.
En cuanto Ivana salió, se obligó a calmarse. Apretó su bolso contra el cuerpo; las fotos que llevaba ahí eran lo verdaderamente peligroso. Aún no sabía quién se las había enviado a Arturo. Sospechaba de Perla. Esa mujer era calculadora, incluso se había puesto a cuidar a Delfi. ¿Lo habría hecho a propósito? ¿Cultivar el cariño de Delfi para luego venir a presumírselo en la cara?
Ivana rechinaba los dientes del coraje. Marcó un número y, en cuanto contestaron, dijo sin rodeos:
—Hoy vi nuestras fotos en la oficina de Arturo.
El hombre al otro lado del teléfono cambió de tono:
—¿Qué pasó?
Esa frase fue como una advertencia para Ivana. Frunció el ceño con fuerza; nadie puede ser tan despiadado con quien comparte la cama. Además, aparte de tener una vida privada algo sucia, Arturo la trataba bastante bien.
Ivana empezaba a arrepentirse. En aquel entonces, cuando descubrió que Arturo andaba de ojo alegre y se había metido con Perla, dejándola embarazada, le nacieron ganas de vengarse.
Gonzalo siempre había estado enamorado de ella desde la escuela. Ivana siempre lo había ignorado, tratándolo como su «peor es nada», el incondicional que acudía cuando ella lo llamaba. Gonzalo aceptaba ese papel gustoso.
Después de tantos años, Gonzalo también tenía su propia familia. Ivana se arrepintió después de serle infiel, pero la consecuencia fue un embarazo. Tenía pavor de que Delfina fuera realmente hija de Gonzalo. Pero a veces la suerte te da la espalda: justo lo que más temes, es lo que sucede.

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