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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 547

—Cecilia, no me importa de dónde sacaste esa información, pero espero que cierres la boca.

Ivana, viendo que Cecilia ya había deducido que Delfina no era hija de Arturo y temiendo que tuviera pruebas en la mano, la amenazó con tono severo.

Pero que Cecilia se dejara intimidar era imposible.

—Señora Ortiz, ¿acaso le atiné? ¿De verdad Delfina no es hija del señor Ortiz?

—No me diga que es hija suya y del vecino Gonzalo...

Ivana refutó inconscientemente:

—¡Tonterías! ¡El vecino se llama Juan, no Gonzalo!

Cecilia no pudo evitar soltar una carcajada:

—Sí, sí, sí, que se llame como usted diga.

—¿Fuiste tú quien le envió las fotos a Arturo? —preguntó Ivana, incapaz de contenerse, aunque sabía que Cecilia probablemente solo se estaba burlando de ella.

Cecilia se apresuró a negarlo:

—Yo no envié ninguna foto. ¿Qué fotos?

—Si quiere, mándemelas para que las vea.

¿Cómo iba a enviarle Ivana las fotos? Imposible.

Al ver que realmente no sabía nada, suspiró aliviada.

—Si no fuiste tú, olvídalo. Ceci, aunque no fui buena contigo en el pasado, nunca te faltó comida ni ropa. ¿Podrías, por los viejos tiempos, hacer como si esto nunca hubiera pasado?

—Lo de Delfi fue solo un accidente, no he hecho nada más para traicionar a Arturo.

—Este asunto ha sido una tortura para mí también durante todos estos años; no la he pasado bien.

—Haz como que no sabes nada. Si tienes alguna exigencia, pídela.

Ivana había llegado al punto de rogar y estaba preparada para que Cecilia le pidiera una locura.

Sabía que esa chica tenía el corazón frío y duro.

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