—Dos horas... Me temo que no —Lauro acababa de recibir noticias: el vuelo de Benito se había retrasado.
—Tendré que operar yo. Te vi asistir al Doctor Ramírez; si puedes hacer lo mismo que en esa cirugía, tendré más seguridad —le confesó Lauro a Cecilia.
—Está bien —aceptó Cecilia por respeto a Benito.
Lauro llamó a Benito para informarle. Por la descripción, Benito supo que salvar la pierna de su sobrino no dependía de Lauro, sino de Cecilia.
—Estoy atorado, el vuelo se retrasó. No llegaré en dos horas. Lauro, si confías en mí, ante cualquier problema que no puedas resolver, pídele ayuda a Cecilia.
Lauro se quedó helado.
—Benito, si yo no puedo resolverlo, Cecilia menos. Si algo sale mal, le echarán la culpa a ella.
Lauro era un médico responsable; no quería que una niña cargara con consecuencias graves. Si la cirugía fallaba, sería su error, no de ella.
Benito rio al entender el malentendido.
—No te digo que la uses de chivo expiatorio, te digo que ella tiene la capacidad de salvar la situación.
Benito recordó la cirugía de Fabián. Él tampoco creía en ella al principio, pero tras conocer su historia y verla en acción, entendió su nivel.


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