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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 642

Debido a que había estado fumando y bebiendo en los últimos días, su voz sonaba algo ronca.

A Daniela, que originalmente no tenía interés en él, le agradó bastante cómo se escuchaba su voz en ese momento.

—¿Me vas a pedir un favor?

—¿Escuché que tu familia tiene problemas?

Daniela fue muy directa.

Héctor no esperaba eso; él, un hombre hecho y derecho, estaba titubeando, mientras que la chica iba directo al grano.

—Sí, surgieron algunos problemas.

Héctor tuvo que admitirlo.

Daniela arqueó una ceja:

—No estarás pensando en pedirme ayuda a mí, ¿verdad?

¡Por Dios! Ella todavía se sentía una niña, no tenía idea de cómo podría ayudar.

—Sí quiero pedirte ayuda, pero no sé si estés dispuesta —dijo Héctor con franqueza.

Daniela declaró:

—Si es para pedir dinero prestado, si son menos de quinientos pesos te digo que sí ahorita mismo.

—¿Y si son más de quinientos? —Héctor sonrió con amargura.

—Más de quinientos, ni lo sueñes —respondió Daniela.

Su actitud era demasiado clara. Héctor sintió que le empezaba a doler la cabeza.

Antes casi no tenían contacto, y ahora pedirle un favor resultaba sumamente difícil.

—¿Ya tienes prospectos para tus citas a ciegas? —preguntó Héctor tras dudar un poco.

—La verdad, no me urge casarme. —Lo de antes había sido idea de la mamá de Héctor, y fue por eso que su propia madre se había entusiasmado.

Pero en realidad, ella todavía era joven.

Héctor también pensó en eso: a Daniela no le urgía.

Nadie la estaba obligando a casarse, así que su propuesta de cooperación no tenía sentido para ella.

¿Qué podía hacer entonces?

—¿Qué tipo de pareja buscas? —Héctor necesitaba saberlo para ver si él encajaba en sus estándares.

A Daniela le cayó el veinte; adivinó que Héctor quería proponer una unión con la familia Peralta para salvar a la familia Ortiz del desastre.

—¿Será que quieres comprar algo y te quedaste sin dinero?

Julen ya estaba listo para hacerle una transferencia.

Sus propios ahorros secretos no eran muchos, pero cuando se trataba de su hija, no le dolía el codo.

—No es eso. —Daniela negó con la cabeza y empezó a preguntar sobre la familia Ortiz.

—¿Y ahora por qué te interesa eso? —A Julen le dio un vuelco el corazón. ¿No será que a su hija le volvió a gustar el chico de los Ortiz?

Antes le había parecido mal que los Ortiz echaran a su hija adoptiva así nada más, pero por la relación de Cecilia con esa familia, pensó que valía la pena intentarlo.

Si a su hija le gustaba, ellos no interferirían.

Pero el hijo de los Ortiz se puso sus moños.

Rechazó directamente a su hija diciendo que le gustaba alguien más. ¿Cómo iba a soportar eso Julen?

Ya era bastante bueno de su parte no hacer leña del árbol caído en esta situación.

—Héctor y yo somos amigos, más o menos. Su familia tiene broncas, solo pregunto qué pasó.

Daniela no quiso admitir que se sentía comprometida por el regalo.

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