Los demás se quedaron callados y Agustín no se negó directamente.
Cecilia frunció el ceño. A su parecer, Arturo no tenía nada a qué venir. Ella ni siquiera lo había invitado.
Pero ya que estaba allí, tampoco podía correrlo. A fin de cuentas, su abuela Paloma estaba presente, y echarlo así sería faltarle el respeto a ella.
Sin embargo, que se tomara tanta confianza y pidiera una silla para sentarse junto a Agustín, ya incomodaba a cualquiera.
—Qué silla ni qué nada. En esa mesa de allá hay un lugar vacío, vete a sentar ahí —soltó Paloma, sin la menor intención de solapar a su hijo mayor.
Como lo dijo ella, a Arturo le dio pena intentar colarse en la mesa principal.
Solo que esa sensación de ser relegado era muy desagradable y arruinaba por completo el propósito de su visita.
Desde que escuchó a Thiago decir que Josefina iría a la celebración de Cecilia, se vino para acá de inmediato. Quién iba a pensar que ni apresurándose alcanzaría el inicio del banquete.
Por dentro, Arturo estaba enfurecido de que Cecilia no lo hubiera invitado, pero se tenía que aguantar el coraje. Estaba que se lo llevaba el diablo.
Sentado en una mesa rodeado de gente que no conocía, la mente de Arturo empezó a aclararse.
Ver a todos en la mesa principal platicando y riendo solo lo hacía sentir peor. Aun así, no podía evitar voltear a mirar.
¿Agustín había venido solo? ¿Quién era ese señor mayor? ¿El que estaba sentado al lado de Lorena sería alguna pareja que se había conseguido?
Aunque la presencia de ese señor imponía bastante. Y esos otros jóvenes, ¿qué relación tenían con Cecilia?
Ivana le había comentado que Cecilia ya tenía prometido. ¿Quién era? ¿Estaría entre esos jóvenes de ahí?
Entonces la identidad de ese anciano se volvía un misterio mayor. Muy probablemente era algún familiar de la madre biológica de Cecilia, o parte de la familia del prometido.
Sin embargo, mientras más lo observaba, más extraño se le hacía.
Le parecía que el rostro de ese anciano le resultaba conocido. ¿Dónde lo había visto antes?
Arturo apenas tocó la comida, se la pasó dándole vueltas al asunto de quién era el señor de la mesa principal.

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