Elías reconocía sin problemas que le faltaba bastante para llegar al nivel de la doctora Ruiz.
Aunque ella ya era mayor y su resistencia física no era la de antes, aún dominaba esa clase de cirugías sin mayor problema.
—La operación fue un éxito —le dijo la señora Ortiz a Tatiana, quien esperaba afuera del quirófano.
Tatiana soltó un suspiro largo y profundo.
Realmente la aterraba la idea de que Valentina pasara el resto de su vida atada a una cama.
Por mucho dinero que tuviera, contratar enfermeros no era garantía de que la tratarían como se debía.
Y aunque Tatiana estuviera dispuesta a echarle un ojo, sus obligaciones profesionales no le dejarían el tiempo necesario.
Que Valentina pudiera recuperarse era la mejor noticia de todas.
Aunque su carrera llegara a su fin, lo que había ahorrado le alcanzaría para vivir cómodamente por el resto de sus días.
El otro que brincó de alegría al enterarse de que todo salió bien fue el director.
Estaba sudando frío pensando en que Valentina no despertaría y, si lo hacía, que se quedara paralítica.
Una lesión en la columna es algo sumamente serio, el riesgo de quedar en silla de ruedas es altísimo.
Era una verdadera lástima; Valentina tenía un gran talento y esa serie habría sido un éxito rotundo si la continuaba grabando.
Pero ahora que estaba fuera de combate, le tocaría buscar a un reemplazo urgente.
—Doctora Ruiz, si el procedimiento salió bien, ¿en cuánto tiempo volverá a la normalidad? —le preguntó el director, que ya había cerrado un acuerdo con Tatiana.
La idea era que otra actriz tomara el lugar de Valentina, y que ella participara solo como invitada especial en un par de escenas.
Y, por supuesto, renegociar las cláusulas.
Pero todo dependía del tiempo que tardara en rehabilitarse.
—Su recuperación va a ser bastante larga y complicada. —Como la señora Ortiz ya estaba agotada, fue Cecilia quien le respondió—.
—El que la cirugía haya sido un éxito no le garantiza volver a caminar, tiene que aplicarse con sus terapias de rehabilitación.
—Si no es constante, le costará mucho trabajo recuperarse.
Al escuchar eso, el director volteó a ver a Tatiana con cara de angustia.
¿Ahora qué iban a hacer?
Sin embargo, Tatiana ya venía prevenida, así que le hizo una seña al director para discutirlo más adelante en privado.

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