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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 86

—¡¿Qué quieres?! ¡Tu madre no está sorda! —La señora Olivares miró a su hijo con total desagrado. Si no fuera porque era hijo único, ya lo habría tirado a la basura.

—Ya no digas nada. Me disculpo, no necesitamos compensación.

Diego jaló a su madre a un rincón y le susurró con urgencia.

Ahora fue el turno de la señora Olivares de alzar la voz: —¿Qué? ¿Qué quieres decir con eso?

—Diego, ¿tienes el cerebro de adorno o de verdad te gusta esa escuincla?

¡Jamás permitiría que su hijo se casara con una mujer sin trasfondo! Y menos con una como Cecilia, que tenía ese carácter del demonio. ¡Ni para un rato se la aguantaba!

—Mamá, no grites. Ella sabe... —le susurró Diego al oído.

La cara de la señora Olivares cambió de color: —¿Cómo es que ella sabe eso?

—Yo tampoco sé —respondió Diego, igual de confundido.

La señora Olivares sintió que la tenían agarrada de la cola. Ya no se atrevía a tocar a Cecilia. Si la chica sabía «eso», no solo no podía tocarla, ¡tenía que tratarla con pincitas!

De repente, todos vieron cómo la señora Olivares ponía una sonrisa. Esa mujer daba miedo cuando se enojaba, pero cuando sonreía como si no rompiera un plato. Quedaba claro que, como buena comerciante, el arte de cambiar de máscara lo dominaba a la perfección.

—Hace un momento Diego...

Antes de que la señora Olivares terminara, el celular de Cecilia sonó.

—Perdón, tengo que contestar.

Era un número desconocido. Cecilia contestó.

—Ceci, soy Raúl.

—Tío, ¿pasó algo?

Capítulo 86 1

Capítulo 86 2

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