Me incliné hacia Gabi y le susurré unas palabras al oído. Su rostro se relajó de inmediato, aunque la preocupación seguía bailando en sus ojos mientras subía al auto de Simón.
La observé por el espejo retrovisor, su figura inmóvil en la acera, negándose a marcharse hasta que nuestro auto desapareció en la distancia. Una oleada de calidez me invadió el pecho. Su lealtad era un recordatorio constante de todo lo que valía la pena en mi vida: una amistad verdadera, mi pasión por la investigación, todos esos sueños que había postergado. Mi futuro se extendía ante mí como un cielo estrellado, infinito en posibilidades, y ya no podía permitirme seguir estancada en esta vida que no me pertenecía.
Simón se movió incómodo en su asiento, ajustándose la corbata con ese gesto nervioso tan suyo.
—¿Qué le dijiste para que te dejara venir? —su tono pretendía ser casual, pero detecté el control apenas contenido en su voz.
Le lancé una mirada de soslayo, arqueando una ceja.
—¿Y eso a ti qué te importa?
Sus manos se tensaron sobre sus muslos, abriéndose y cerrándose como si quisiera atrapar algo invisible. "Pobrecito", pensé con sarcasmo, "debe ser tan difícil para el gran Simón Rivero no tener el control absoluto de la situación".
Abrió la boca para replicar, pero yo ya había desviado mi atención hacia la ventana, observando el paisaje urbano con fingido interés. El mensaje era claro: la conversación había terminado.
Pero Simón, fiel a su naturaleza controladora, tomó mi mano y la colocó sobre la suya. Sus dedos trazaron círculos sobre mi piel en una caricia que pretendía ser tierna. Mi estómago se revolvió ante el contacto.
El agarre en mi mano se intensificó sutilmente. Conteniendo las náuseas, mantuve mi voz cortante:
—Simón, si no quieres que termine en urgencias, suéltame ahora mismo. Me das asco.
Una chispa de ira cruzó su rostro antes de transformarse en esa expresión condescendiente que tanto usaba conmigo. Como si fuera una niña haciendo berrinche.
—Luz, entiendo que Violeta no te caiga bien, pero es tu hermana. Y también es como una hermana para mí.

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