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Ciega por tu Mentira romance Capítulo 266

En cambio ella, como ya estaba divorciada, pensaba que daría igual hacerlo una o dos veces.

Amanda se quedó seria, con un nudo inexplicable en el pecho. Por más que le daba vueltas al asunto, no lograba dar una respuesta clara:

—Déjame pensarlo.

Si estaba dispuesta a pensarlo, significaba que había oportunidad.

Mauro sonrió.

—Está bien.

Amanda se quedó dormida sin darse cuenta, pero cuando despertó por la mañana, se encontraba en la cama de Mauro.

El lado junto a ella estaba vacío y frío; se notaba que él llevaba un buen rato levantado.

Amanda se dio unas palmaditas en las mejillas, suspiró profundo, se puso las pantuflas y salió de la recámara.

El sol de la mañana brillaba cálido y radiante, con ese toque romántico que queda después de la lluvia.

Miró hacia la ventana; ahí estaba Mauro, de espaldas, vestido con ropa de casa color gris claro, hablando por celular. Al parecer, escuchó el ruido y giró la cabeza hacia ella.

—Sí, perfecto, quedamos así.

Colgó la llamada tras esa breve frase. Luego, caminó hacia Amanda.

—¿Ya despertaste? ¿No quieres dormir un rato más?

Amanda seguía con la misma ropa del día anterior. Negó con la cabeza.

—No, gracias. Solo venía a avisarte que ya me voy.

Amanda se dio la media vuelta, pero él la detuvo:

—Amanda, al menos desayuna antes de irte.

***

Mauro ya tenía el desayuno listo, esperando pacientemente a que ella despertara para comer juntos.

Ella no platicó mucho y él tampoco; desayunaron en un ambiente tranquilo y silencioso. Fue hasta que Amanda soltó los cubiertos que él comentó:

—Este miércoles regresa Macarena. Ya hablé con ella para programar la cirugía de tu abuela; le pasé tus datos para que se ponga en contacto contigo.

«¿Acaso de eso hablaba por teléfono hace rato?», pensó ella.

Capítulo 266 1

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