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Cinco años sin amor: El día que decidí ser yo misma romance Capítulo 14

Leandro soltó una ligera carcajada.

—¿No que ya te habías hecho un chequeo? ¿No estabas perfecta?

Por supuesto, hasta afuera del baño había escuchado todo.

Camila solo había dicho cualquier cosa al azar, pero si él tenía tantas ganas de tomarse las cosas personales, pues que así fuera.

—Entonces reconoces que el del problema eres tú —le lanzó con ironía.

Leandro entendió al instante a qué se refería. Gruñó con la voz baja:

—¡Para el carro!

Manoel frenó y orilló el carro de inmediato. Camila, sin esperárselo, sintió cómo el estómago, ya vacío de tanto vomitar, se le revolvía de dolor ante el movimiento brusco.

Leandro ordenó sin piedad:

—Bájate.

No era la primera vez.

Antes ya habían pasado por lo mismo.

Siempre que él le pedía bajarse, ella obedecía sin protestar. Pero esta vez no pensaba darle el gusto.

Camila, aguantando la punzada en el abdomen, preguntó de vuelta:

—¿Y por qué no te bajas tú?

Antes de que pudiera decir algo más, Manoel, siempre del lado de su jefe, intervino:

—Señora, no creo que eso sea apropiado…

El “señora” le sonó especialmente cruel a Camila. No pudo contenerse.

—Manoel, mejor dime señorita Guevara, o simplemente señorita. Ese título no me queda, no me acostumbro a escucharlo.

Manoel solo la llamaba “señora” frente a Leandro. En cualquier otro momento, era “señorita Guevara”, y en la oficina igual.

Leandro nunca decía nada al respecto, ni le corregía. Era como si a los que rodeaban a Leandro les estuviera permitido tratarla como les diera la gana.

El dolor se intensificó, la cara de Camila perdió todo color.

Lástima que Leandro no podía verla. Y aunque lo hubiera hecho, seguro no le hubiera importado.

Sosteniéndose el estómago, abrió la puerta del carro y bajó por su cuenta.

—Camila, ¿ya se te olvidó que tienes papá solo porque vives a lo grande? ¿Ya viste qué día es? ¿Por qué no has mandado el dinero?

Leandro frunció el ceño. Sabía mejor que nadie qué tipo de persona era Axel.

Para evitar que su relación con Camila saliera a la luz, Leandro le transfería dinero a la familia de Axel todos los meses.

Pero Camila no tenía idea de ello.

—¿A quién le estás pidiendo dinero? —preguntó Leandro con voz grave.

Axel, al escuchar la voz masculina, pensó que se había equivocado de número.

—¿Y tú quién eres?

Pero enseguida captó y cambió el tono, trató de adivinar:

—¿Eres mi yerno?

La voz de Axel le provocaba repulsión a Leandro, pero igual le aclaró:

—El dinero de este mes ya se transfirió.

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