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Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró romance Capítulo 502

César llevó a Celia de vuelta a la casona de los Rojas. Apenas ella bajó del auto, vio a Ben acercarse con evidente preocupación. Al cerrar la puerta, se detuvo.

—¿Ben? ¿Qué pasó? —preguntó algo desconcertada.

La mirada de Ben se posó en el hombre al volante y su expresión se tornó sombría. Celia se le acercó y le hizo otra pregunta:

—Ben, ¿qué haces aquí?

—Aunque papá quiere que te enfrentes a las cosas sola, no puedo evitar preocuparme —dijo Ben. Tras cruzar una mirada con el hombre dentro del auto, añadió—: Señor Mendoza, ¿por qué está con mi hermana?

César apoyó un brazo en el volante antes de responder.

—Creo que debe preguntárselo a su abuelo.

La expresión de Ben se oscureció al instante. Había captado la insinuación.

—Ya la traje a casa sana y salva. Les daré su espacio.

Dicho esto, César subió lentamente la ventanilla y se alejó. Ben siguió con la mirada el auto hasta que desapareció. Luego, se volvió hacia Celia.

—No te hizo nada, ¿cierto?

Ella vaciló y negó con la cabeza.

—No te preocupes. Oye… ¿sabes quién es él?

Su pregunta tenía un doble sentido. Quería saber si su hermano había adivinado su verdadera identidad o si al menos conocía esa faceta suya. Ben la miró. De hecho, ese supuesto "señor Mendoza" le parecía muy familiar. Obviamente, Celia debía sentir lo mismo. Tras un momento, le respondió con resignación:

—No es él.

Celia se tensó.

—Papá hizo que lo investigaran. Es el hijo adoptivo del empresario Marcelo Zamora, del Valmor

—Pero su cara…

—Celia, no es él —repitió Ben.

En realidad, no podía estar seguro, pero en ese momento deseaba que fuera cierto. Ella apretó los labios y bajó la mirada.

La sonrisa de Ben desapareció al instante, y en sus ojos destelló un brillo lleno de presión. Ese tal Zeus Mendoza ya le era inaceptable, ¡pero Paulo Bustos! ¿Qué se creía para atreverse a desear a Celia?

Ferlín se levantó lentamente y se acercó a él.

—Celia no se casará de inmediato. Solo quiero que se quede más tiempo con el señor Mendoza. Si con el tiempo surgen llamas de amor entre ellos, ¿acaso le impedirías ser feliz?

Ben relajó sus puños apretados y guardó silencio. Ferlín le dio una palmadita en el hombro mientras le decía:

—Ben, eres mi nieto mayor y llevas mi apellido. El futuro de nuestra familia depende de ti.

Con una expresión sombría, Ben no dijo nada más y se fue del estudio.

***

Dos días después, siguiendo la dirección que Nicolás le había dado, Celia llegó al Instituto de Investigación de Ciencias Médicas en el distrito oeste de Ficus. Esperó unos minutos en el vestíbulo hasta que vio a Nicolás y su equipo bajar por la escalera circular.

Él revisaba unos documentos, absorto en la conversación con sus colegas. Al despedirse de ellos y justo cuando iba a girarse, su mirada se posó por casualidad en Celia, que estaba a cierta distancia.

Ella, en ese momento, también volvió la cabeza y lo saludó con la mano.

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