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Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró romance Capítulo 575

Celia salió del restaurante con el guardaespaldas y se acercó al auto estacionado no muy lejos. La ventanilla trasera se bajó lentamente y el perfil de César se recortó con claridad bajo la luz intermitente de la calle. El guardaespaldas abrió la puerta y Celia se sentó dentro.

—¿Siempre es casualidad o me estás siguiendo?

—No siempre. —César sonrió y la miró—. Esta vez era por si no podías manejar la situación.

Ella cruzó los brazos.

—Pues no hubo ningún problema.

César sonrió sin decir nada. Celia guardó silencio un momento y luego preguntó:

—Escuché lo de la intoxicación de tu abuela. ¿Ella…? —Hizo una pausa—. ¿Está bien?

César asintió con la cabeza y susurró con suavidad:

—No te preocupes. Ella está bien.

***

Dos días después, la noticia de que Valeria había sido dada de alta formalmente de la UCI llegó a oídos de David y Macarena. Él caminaba de un lado a otro en la sala de estar con la cara sombría.

—Esa vieja tiene mucha suerte, ni siquiera esto la mata. Cuando César regrese, no tendremos ninguna oportunidad. —Macarena estaba furiosa y ansiosa. Desde que supo que César seguía vivo, no había podido dormir tranquila.

David se detuvo en seco y lanzó una mirada feroz a su esposa.

—¡¿Por qué te alteras?! Ya estamos buscando una solución, ¿no? —Su voz era baja, con un dejo de crueldad—. Si él oculta su identidad y se queda en Ficus, definitivamente no regresará pronto. Aún tenemos tiempo.

—Pero tenemos que pensar en una estrategia segura, ¿no? —Insistió Macarena.

David se acercó a la ventana con las manos a la espalda y miró el cielo nublado.

—Lo que debemos hacer ahora es aprovechar este caos para atraer a esos viejos indecisos de la empresa. Y además… —hizo una pausa— hay que encontrar a alguien en Ficus para retenerlo allá.

Macarena se sorprendió, pero tras reflexionar, se levantó lentamente.

—Déjame ese asunto a mí.

***

Por otro lado, desde que se expuso su relación ilícita con Mirasol, Andrés apenas había salido de su residencia privada. Pasaba los días bebiendo hasta perder el sentido, viviendo en un estado de confusión. La empleada doméstica golpeó la puerta del dormitorio con el celular en la mano.

Macarena sonrió.

—Sé que puede no creerme, pero no importa. Después de todo, sé que tiene una sobrina llamada Celia, quien fue nuera de la familia Herrera.

Andrés hizo un gesto a la empleada para que se retirara y entró al dormitorio cerrando la puerta. —Ve directo al grano.

—Así que seré clara. El heredero de los Herrera, César Herrera, está en Ficus. Se encuentra con Celia, ocultando su identidad bajo el nombre un tal señor Mendoza.

Una sombra de sorpresa cruzó la cara de Andrés y la borrachera desapareció instantáneamente.

***

El fin de semana, Celia acompañó a Enzo a la casona para visitar a Ferlín. Cuando ambos entraron al salón, la expresión de Enzo se tensó de inmediato. Además de Ferlín y Miguel, también estaba presente César. Las miradas de Celia y César se encontraron brevemente. Temiendo que su padre notara algo, ella apartó rápidamente la vista.

—Hay extraños en casa —dijo Enzo con frialdad. Originalmente pensó que sería una visita familiar privada, pero ahora solo quería llevarse a su hija de allí.

Ferlín arrugó el entrecejo.

—Enzo, el señor Mendoza ya no es un extraño para nosotros.

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