Celia permaneció quieta, sin atreverse a mirar atrás. La máscara de César estaba a solo un suspiro de distancia; con solo inclinarse un poco más, sus labios podrían rozar los suyos. No sabía cuánto tiempo había transcurrido en esa postura. Finalmente, dudó y susurró:
—¿Se ha ido?
La mirada de César se fijó en esos labios rojos entreabiertos. Pero, al final, su impulso cedió bajo su control.
—Sí —contestó con un murmullo.
Celia entró rápidamente en el ascensor. César echó una última mirada al pasillo antes de seguirla. Solo cuando las puertas metálicas del ascensor se cerraron por completo, Domingo apareció de entre las sombras, hablando por celular.
—Definitivamente tienen algo especial. Se veían… bastante íntimos.
Del otro lado de la línea estaba Águila. Al escuchar eso, dejó a un lado su copa de vino. Tras darle algunas instrucciones, colgó la llamada. En sus ojos se veía un brillo lleno de frialdad.
—Celia no es una mujer simple. ¡Ya se enredó con ese señor Mendoza en tan poco tiempo!
Andrés tenía los pies sobre la mesa, recostado en el sofá.
—Quizás ya han tenido relaciones antes. No creo que alguien que acaba de llegar al país se alíe tan rápido con Miguel y además se relacione con la hija de Enzo. Todo debe tener un proceso.
Águila reflexionó sobre sus palabras.
—Tienes razón. Si ya tenían alguna relación previa, ¡Miguel y Enzo se beneficiarán muchísimo sin pagar nada!
—Pero, ¿por qué tanta prisa? Aunque el viejo quiera emparejar a Celia con Zeus Mendoza, aún no es un matrimonio decidido. Será fácil cambiar eso
Andrés se enderezó y tomó un tenedor para pinchar una fruta de la bandeja.
—El inútil de los Bustos necesita una esposa, ¿no? Si no metemos a la mujer en su cama, ninguna mujer se casará con él.
Águila se rio, satisfecha, y agitó suavemente su copa de vino.
—Cierto, se me había olvidado ese detalle. Tienes razón, hermanito. Cuando ella aparezca en su cama, veremos el resultado que queremos.
—¿Tú qué crees?
Ella apretó los labios, sin responder.
—Ya adivinaste la respuesta, ¿no? —César se acercó aún más, con sus labios cerca de su oído—. ¿Y por qué no te atreves a decirla?
Ella empujó su pecho.
—Debo irme.
—Celia —la llamó.
Cuando ella levantó la vista hacia él, sus labios descendieron sobre los suyos. Quedó petrificada por un instante, olvidando incluso rechazarlo. Solo cuando sonó el celular de César, recuperó la conciencia de repente. Con movimientos nerviosos, abrió la puerta y bajó del auto.
César la vio entrar en la villa antes de mirar la pantalla de su celular. Era Yael quien lo llamaba.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró
526, leído....
Gracias, no dejes de subir los capítulos. Toma en cuenta por favor el libro: Encuentro accidental con el magnate. De Riley...
Contenido del capítulo 519 falta. 🙏🏻...
Aquí ando pendiente 😂...
Buenos días. Más capitulos por favor. Ya leí el 518. Y aun se pone más interesante...
Faltan los capitulos 498.499 y 500 :(...
NECESITOO MÁS CAPÍTULOS 😭...
Ya se acabo???...
Buenos días, cuando vuelven a subir capítulos?...
Alguien sabe que paso que no han vuelto a subir los capítulos 😓...