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Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró romance Capítulo 558

Ferlín miró al guardaespaldas, quien se acercó a su lado, se inclinó y le susurró algo al oído. Inmediatamente, la cara del anciano se ensombreció y lanzó una mirada con desprecio a la pareja Bustos.

Antes de que ellos pudieran reaccionar, Eric recibió una llamada de su secretario: Paulo había sido arrestado en medio de un operativo por contratar servicios sexuales. La noticia le cayó como un rayo, haciendo que Eric se levantara de un salto, conmocionado.

—¡¿Qué demonios?!

Colgó el celular a toda prisa y se dirigió a Ferlín con voz temblorosa:

—En cuanto al matrimonio… pospónganlo por ahora. Tenemos que regresar de inmediato para ocuparnos de un asunto familiar urgente.

Se fueron apresuradamente de la casona, sin atreverse siquiera a mirar la expresión de Ferlín. Desde que acordaron la unión con los Rojas, habían prohibido a Paulo causar escándalos públicos. Aparte de lo de Celia, Paulo no se había metido en ningún problema bajo sus órdenes. Pero esta vez, la noticia se había extendido como la pólvora por Ficus, convirtiéndose en tendencia en las redes sociales.

Lluvia bajó la mirada hacia las notificaciones de su celular y solo entonces comprendió la magnitud de lo ocurrido. Por dentro, no pudo evitar sentir una alegría secreta.

El escándalo de Paulo era, por decir lo menos, explosivo. El prestigio que Eric había acumulado durante décadas se desvaneció de la noche a la mañana. Se rumoreaba que Paulo no solo había contratado servicios sexuales, sino que lo había hecho en una orgía con sus supuestos amigos. Cuando la policía irrumpió, Paulo estaba inconsciente, al parecer por haber consumido una cantidad excesiva de fármacos para la potencia sexual…

***

Llegado el fin de semana, el revuelo de Paulo aún no se había disipado. Celia, sentada en el auto de César, hojeaba las noticias del escándalo en su celular y arrugó el entrecejo.

—¿Esto habrá sido obra tuya? —preguntó ella.

Era demasiado brutal… Paulo sería el hazmerreír de la ciudad para siempre. César entrecerró los ojos con indiferencia.

—Fue Yael quien lo organizó, no yo.

Celia lo miró con curiosidad.

—¿Yael? ¿Él también está en Ficus?

Él asintió y, tras unos segundos de silencio, añadió:

—Después de todo, él es el verdadero hijo adoptivo de Marcelo Zamora.

Celia se sorprendió. Con razón, cuando investigaron su identidad anteriormente, pudo ocultarse tan bien. Al recordar algo, retiró su mirada.

—Pero Yael no se apellida Mendoza.

Él le echó un vistazo, con una leve sonrisa.

—Marcelo, para protegerlo, nunca hizo público el nombre de Yael. La madre de Yael se apellida Lucero. La gente de allá solo sabe que Marcelo tiene un hijo adoptivo, nadie sabe su nombre exacto.

Capítulo 558 1

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