Entrar Via

Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró romance Capítulo 716

Ella apenas podía hablar. Contuvo sus sollozos y señaló hacia urgencias.

—Está ahí dentro… —dijo y de repente rompió a llorar—. Leonardo, ¿a nuestro hijo le pasará algo malo? Si le pasa algo…

Leonardo sintió como el corazón le daba un vuelco y la sujetó con firmeza.

—No digas tonterías. —La cortó.

Alfredo nunca había sido un hijo fácil. Desde pequeño, había sido un muchacho travieso. Ya era costumbre que se fuera de fiesta, pero esta vez había terminado en el hospital… Entre la rabia y la preocupación, el pecho de Leonardo se le agitó violentamente. Al final, soltó entre dientes:

—¡Maldito loco!

Al poco rato, el médico salió de la sala de urgencias.

—¿Cómo está mi hijo? —Lola apartó a los guardaespaldas y se acercó a preguntar, vacilante.

—Le lavamos el estómago y le administramos medicamento. Ya está fuera de peligro —respondió el médico.

Leonardo también intervino.

—Doctor, ¿qué le pasó exactamente? Nunca le había pasado algo así.

—El paciente sufrió una intoxicación debido al consumo excesivo de alcohol. Excesivo puede significar mucho más de lo que acostumbra, o que mezcló distintos tipos de alcohol. Por suerte estaba boca abajo y el vómito no obstruyó sus vías respiratorias, por eso no se asfixió. Si hubiera pasado la noche boca arriba, no habría llegado con vida. —El médico suspiró y les advirtió—: Es joven. Si es posible, háganlo dejar la bebida cuanto antes.

Al oírlo, Lola palideció. Había al menos decenas de botellas sobre la mesa… Le daba miedo pensarlo. Después de que Alfredo ingresó en una habitación individual, Leonardo y Lola lo cuidaron de cerca. Cuando despertó, ambos suspiraron con alivio.

—Hijo, ¿cómo te encuentras? —preguntó Lola en voz baja.

—Tengo sed —dijo él.

—Ya te traigo agua —repuso ella, y se levantó.

—Yo no me voy a ir —dijo él.

Lola se sorprendió.

—¿Por qué?

—¿Y por qué tendría que irme? Acaso creen que, después de escondernos un tiempo, ¿todo volverá a ser como antes? —Alfredo sonrió con sarcasmo—. La familia Suárez perdió.

Leonardo apretó los dientes y se volvió hacia él, furioso.

—¡Es para proteger tu futuro! Tu abuelo se quedará a resolver todo. ¿Acaso quieres decepcionarlo?

—¿Qué futuro voy a tener? —Alfredo ya no tenía fuerzas ni ilusión. En sus ojos no se veía ningún ánimo de lucha—. Solo soy un vago que no sabe más que gastar dinero. En inteligencia y en poder no le llego ni a los talones a César Herrera. Todo lo que quiero, él lo consigue sin el menor esfuerzo. Por mucho que me esfuerce, nunca seré como él…

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró