Durante las vacaciones, disfrutaron todo al máximo. Fueron a bucear a una playa privada, tomaron el sol, hicieron kayak en el parque, visitaron museos de arte, galerías y restaurantes temáticos. Después de varios días de diversión continua, por fin decidieron tomarse un merecido descanso.
Celia y César bajaron las escaleras. Al percibir un apetitoso aroma a masa horneada, ella caminó apresuradamente hacia la cocina. La barra de mármol estaba repleta de utensilios de repostería. Salma, con unos guantes de cocina térmicos puestos, sacaba una bandeja repleta de tartas doradas y crujientes.
—¡Qué bien huele! —exclamó Celia con entusiasmo—. ¡Incluso sabes preparar postres?
—Bueno, como no tenía nada que hacer, busqué una receta en internet e intenté cocinar algo. No sé si me quedaron del todo bien —respondió Salma, soltando un suspiro de incertidumbre.
Celia la consoló:
—Se ven espectaculares. Déjame probar una.
Tomó una tarta, le dio un mordisco y asintió con evidente aprobación.
—Están deliciosos. El punto de dulzura es sencillamente perfecto.
César, junto a ellas, cruzó los brazos sobre el pecho y sonrió con serenidad.
—Oye, ¿y dónde está Ben? —preguntó Celia.
Salma dudó antes de responder:
—Quizás aún no se ha despertado.
—Bueno, con todo lo que hemos hecho estos días debe estar cansado.
—¿Y acaso yo no lo estoy? —intervino César, apoyándose en la barra y fingiendo indignación.
Celia se le acercó.
—Sí, claro que sí. Tu esfuerzo siempre va en primer lugar.
—Eso suena bastante convincente.
Salma los observó y dudó si debía decir algo. ¡Le habían prometido que no iban a hacer escenas empalagosas frente a ella!
Más tarde, mientras descansaba en el sillón, Celia revisó las fotos del viaje y las publicó en sus redes sociales. Salma, por su parte, separó algunas tartas en un plato y preparó un café para llevarlos al piso de arriba.
Tocó suavemente la puerta de la habitación de Ben. Al escuchar que la autorizaba a pasar, abrió la puerta. Él acababa de salir de bañarse y llevaba puesta una bata, todavía tenía el cabello húmedo. El vapor aún flotaba en el ambiente.
La mirada de Salma se desvió por puro instinto hacia su pecho. Aunque con ropa se veía bastante delgado, tenía una musculatura masculina impecable.
Al darse cuenta de que él la observaba detenidamente, Salma apartó la cara con timidez y dejó la bandeja sobre la mesa.



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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró
y el final para cuando?...
Que historia más laaaaaarga que hasta autora confundía los nombres de los protagonistas mientras la escribía 😄😄😄😄...
Se nota que es una novela oriental que sinceramente es demasiado machista, la mujer queda como una verdadera esclava medio liberada pero que se arrastra por los protagonistas masculinos, la mala demasiado perversa psicópata sociopata terrible, así siempre son los argumentos de novelas de oriente...
Asco de novela. La protagonista según es doctora y no sabe autodiagnosticarse su síndrome de Estocolmo. Parece que un abusador escribió esta novela....
detesto las historias en donde convierten al abusador en un heroe y martir, y de dejan ver a la mujer como una tonta que lo perdona, eso es inaceptable...
detesto las historias en donde convierten al abusador en un heroe y martir, y de dejan ver a la mujer como una tonta que lo perdona, eso es inaceptable...
Habrá más capítulos? Gracias...
Es el final o continua???...
Nunca en mi vida de lector, habia leido una novela taaaaaaaaaaaaaan LARGA!!!...
Xq tiene final me kede con pena de saber si se casaron el nacimiento del niño 💔...