Celia, Lía y Lluvia compartían una tienda. Era bastante amplia, por lo que quedaba un espacio suficiente para dos personas más. Lluvia quedó profundamente dormida. Celia y Lía permanecieron despiertas en la penumbra.
Lía se giró hacia ella y le susurró:
—Celia.
Ella también volvió la cabeza.
—¿Hum?
—Supón, es solo un supuesto... que no perdonaras a César, ¿elegirías a Nicolás?
Celia la miró fijamente.
—Últimamente mencionas mucho a Nicolás.
—¿En… en serio? —Lía soltó una risa nerviosa y desvió la mirada hacia la entrada de la tienda—. No lo he mencionado tanto.
Celia sonrió, leyéndole el pensamiento, pero decidió no presionarla.
—Aunque no estuviera con César, tampoco lo elegiría.
—¿Por qué? —Lía no daba crédito—. ¿Es que él no es lo suficientemente bueno?
—Cada persona define lo bueno de manera diferente. Yo creo que él es una persona muy buena, pero como amigo, no como pareja. Si tuviera que salir con alguien solo por ser bueno, ¿acaso debería salir con todos los que me tratan bien?
Lía se quedó sin palabras e hizo un mohín.
—Eso… no lo había pensado así.
—¿Y tú qué piensas de él? —preguntó Celia.
—Pues… está bien. En definitiva, no es mal tipo.
Celia se limitó a sonreír. Lía, sintiéndose descubierta, se puso a la defensiva.
—¿De qué te ríes?
—Pues, esfuérzate —dijo Celia mientras apagaba la pequeña linterna sobre su cabeza—. Me voy a dormir.
“¿Cuándo me vas a devolver la chaqueta?”
Al ver el mensaje en su celular, el corazón de Lía dio un vuelco. Por primera vez en su vida, estaba tan nerviosa que las palabras se le escapaban. Tomó aire profundamente y meditó la respuesta durante un largo rato.
“Mañana”.
Ella sonrió, nerviosa.
—Temía que se enojara.
—¿Y no te daba miedo que yo me enojara?
Celia torció el gesto, fingiendo enfado.
—De todas formas, ¿no puedo contentarte?
César guardó silencio unos segundos. Su nariz rozaba la de ella y su aliento, cálido y pausado, le acariciaba las mejillas.
—¿Y cómo piensas contentarme?
Ella depositó un beso suave en la comisura de sus labios. Fue un roce fugaz, apenas un contacto eléctrico, pero suficiente para dejarlo de piedra.
—¿Con esto basta? —preguntó ella con una voz tan suave como una pluma.
La mirada de él se oscureció al instante. Su nuez se movió con dificultad y la mano que le sujetaba la nuca se tensó involuntariamente.
—No.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró
Habrá más capítulos? Gracias...
Es el final o continua???...
Nunca en mi vida de lector, habia leido una novela taaaaaaaaaaaaaan LARGA!!!...
Xq tiene final me kede con pena de saber si se casaron el nacimiento del niño 💔...
Me ha gustado esta novela, pero siento que se está extendiendo demasiado, muchos problemas y no se resuelve ninguno. Ojalá no la alarguen más, y todo no se vaya a resolver en el último capítulo, como siempre....
Hay un corte del trama en el capitulo 496 a la 497, porque no sigue la secuencia, de hecho en el libro original hay discrepancias con lo que tiene desde el capitulo 494...
Además de lo inútil que es traiciona a la única persona que se preocupa por ella? En lugar de que el dr se enamore de la otra doctora le histeriquea, ya 🥱 aburren que se decida por uno u otro...
Siempre pasa así se saltan capítulos y uno tiene que continuar nomás y se pierde el hilo pero bueno pensé que siendo profesional medio genio sería más perspicaz pero es tan inocente ingenia idiota no sabe lo que quiere, un marido horrible y sigue detrás de él una arrastrada, sin nada de amor propio pero bueno esperemos se arme un poco más y deje de ser manipulable...
Lets go...
Me volví a quedar en el 575. el 576 no aparece...