Cuando la grabación terminó, Nicole no pudo ocultar su sorpresa.
—¿El chofer aceptó dinero? Pero revisamos minuciosamente todas sus cuentas y no encontramos absolutamente nada…
—Si hubiera recibido una transferencia, la policía lo habría rastreado. Pero si recibía el dinero en efectivo, es otra cosa —dijo César, cerrando la computadora con un gesto sombrío.
—Si es así, todo tiene sentido. El chofer cobró, pero igual perdió la vida en el choque. Zack no confiaba en el señor David y añadió su propio toque al plan. Sin embargo… —Nicole negó con la cabeza, perpleja—. ¿Por qué tenía esta grabación? Si sabía el plan de Zack desde el principio, entonces…
César se frotó el entrecejo y guardó silencio un buen rato. Cuando volvió a hablar, su voz sonó cansada, incluso para él mismo.
—Ambos son el mismo tipo de persona. Si no fuera así, no habría guardado evidencia con la que pudiera chantajearlo.
Nicole no dijo nada más. David era hijo de Valeria. Podría haber evitado el trágico accidente, pero, cegado por la ambición, decidió mirar hacia otro lado. Lo más irónico era que esas pruebas, lejos de ayudarlo a conseguir lo que quería, terminaron convirtiéndose en el arma que los destruyó tanto a él como a Zack.
César golpeó el reposabrazos con los dedos, mientras una luz fría brillaba en sus ojos.
—Haz una copia de todo y luego entrega los documentos originales a la policía. La copia, mándala a la residencia de los Suárez.
***
Tras la intensa nevada, el cielo, que había permanecido nublado durante días, por fin se despejó. Poco después, la noticia del arresto de Zack sacudió al círculo empresarial. Hasta ese momento, él había negado todo con firmeza.
Quizás presintiendo su inminente caída, las empresas que colaboraban con los Suárez retiraron todas sus inversiones de golpe. En una sola noche, el valor de la compañía se desplomó.
—Ya no puedo irme.
—Madre…
—No te preocupes por mí. A mi edad, la muerte ya no me asusta, pero tú aún eres muy joven y no quiero arrastrarte conmigo a esto.
En sus ojos se reflejaba un cariño profundo, como si realmente viera a Laura como a su propia hija. Sin embargo, esa ternura ocultaba también la inmensa culpa que sentía hacia su otra hija: a la que había dado a luz, pero a la que nunca pudo criar.
De repente, el timbre resonó. Olivia le hizo un sutil gesto a Laura para que fuera a abrir. Cuando la joven abrió la puerta, se encontró de frente con César.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró
Se nota que es una novela oriental que sinceramente es demasiado machista, la mujer queda como una verdadera esclava medio liberada pero que se arrastra por los protagonistas masculinos, la mala demasiado perversa psicópata sociopata terrible, así siempre son los argumentos de novelas de oriente...
Asco de novela. La protagonista según es doctora y no sabe autodiagnosticarse su síndrome de Estocolmo. Parece que un abusador escribió esta novela....
detesto las historias en donde convierten al abusador en un heroe y martir, y de dejan ver a la mujer como una tonta que lo perdona, eso es inaceptable...
detesto las historias en donde convierten al abusador en un heroe y martir, y de dejan ver a la mujer como una tonta que lo perdona, eso es inaceptable...
Habrá más capítulos? Gracias...
Es el final o continua???...
Nunca en mi vida de lector, habia leido una novela taaaaaaaaaaaaaan LARGA!!!...
Xq tiene final me kede con pena de saber si se casaron el nacimiento del niño 💔...
Me ha gustado esta novela, pero siento que se está extendiendo demasiado, muchos problemas y no se resuelve ninguno. Ojalá no la alarguen más, y todo no se vaya a resolver en el último capítulo, como siempre....
Hay un corte del trama en el capitulo 496 a la 497, porque no sigue la secuencia, de hecho en el libro original hay discrepancias con lo que tiene desde el capitulo 494...