Celia se sorprendió.
—¿Fue él?
Salma esbozó una sonrisa amarga.
—Mala suerte, supongo. No esperaba que se atreviera a pegarme.
—¡Pero deberías haberlo denunciado!
—Aunque lo denuncie, solo estará detenido unos días. Su padre lo sacará enseguida. Lo hizo antes con otros. Los afectados solo reciben una compensación económica.
Celia quería decir algo, sin embargo, guardó silencio. Recordó su propia historia y sintió un fuerte impulso de ayudarla.
—Esto no se puede quedar así —dijo con determinación—. Hoy te golpea, mañana podría matarte. Dejar que alguien así siga suelto por ahí es peligroso para todos. —Luego, le preguntó—: Tristán debe tener muchos enemigos aquí, ¿cierto?
—Sí, bastantes —respondió Salma—. ¿Por qué?
—Mientras más enemigos tenga, mejor para nosotros. Por mucho dinero que tenga, solo es influyente en nuestro país. Y estamos en Montelva. Si ese tipo se mete con alguien de aquí, basta un pretexto para que las locales poderosos actúen, ¿no? —Celia se volvió hacia su hermano—. ¿Qué opinas, Ben?
Salma dudó un poco.
—Pero… él nunca se ha metido con los locales.
Aunque fuera arrogante, solo se atrevía a molestar a sus compatriotas, a los locales nunca los había provocado.
—Podemos filtrar la noticia de la agresión a quienes más lo odian y crear un gran revuelo en redes sociales. Dos o tres personas no se atreverán a enfrentarlo, pero si se juntan veinte o treinta, alguna de las víctimas se atreverá a dar el primer paso.
Ben se cruzó de brazos y sonrió.
En la residencia de la familia Linares, Rodrigo abofeteó a Tristán, furioso.
—¡Te dije que te controlaras! ¿Y qué hiciste? ¡La agrediste en plena calle y la dejas en el hospital! ¿Quieres matarme de un disgusto?
Tristán se limpió la sangre de la comisura de los labios con desprecio y escupió en el suelo.
—Ella no supo esquivar el golpe. ¿Acaso eso es mi culpa?
Rodrigo temblaba de pura rabia. Lo reprendió, señalándolo con un dedo.
—¡Llevo años limpiando tus desastres! ¿De verdad crees que nadie en este mundo puede contigo?
—Papá, este es nuestro territorio, ¿quién se atrevería a tocarnos? —Tristán se acomodó en el sofá, cruzó las piernas y tomó una fresa de la mesa—. Me pegaste, y yo ya acepté mis errores. No me vengas con más amenazas. A estos muertos de hambre solo les importa el dinero. Si les pagamos una indemnización, cerrarán la boca.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró
y el final para cuando?...
Que historia más laaaaaarga que hasta autora confundía los nombres de los protagonistas mientras la escribía 😄😄😄😄...
Se nota que es una novela oriental que sinceramente es demasiado machista, la mujer queda como una verdadera esclava medio liberada pero que se arrastra por los protagonistas masculinos, la mala demasiado perversa psicópata sociopata terrible, así siempre son los argumentos de novelas de oriente...
Asco de novela. La protagonista según es doctora y no sabe autodiagnosticarse su síndrome de Estocolmo. Parece que un abusador escribió esta novela....
detesto las historias en donde convierten al abusador en un heroe y martir, y de dejan ver a la mujer como una tonta que lo perdona, eso es inaceptable...
detesto las historias en donde convierten al abusador en un heroe y martir, y de dejan ver a la mujer como una tonta que lo perdona, eso es inaceptable...
Habrá más capítulos? Gracias...
Es el final o continua???...
Nunca en mi vida de lector, habia leido una novela taaaaaaaaaaaaaan LARGA!!!...
Xq tiene final me kede con pena de saber si se casaron el nacimiento del niño 💔...