Cuando Celia regresó al instituto de investigación, se encerró en el laboratorio a trabajar sin descanso. Durante el día, aceleraba el ritmo de los experimentos; por la noche, se quedaba hasta tarde escribiendo informes. Todo el tiempo libre del que disponía lo dedicaba exclusivamente a dormir.
Ben intentó invitarla a cenar varias veces. En una ocasión y al no obtener respuesta, abrió la puerta de su habitación en la casa y la encontró profundamente dormida apoyada contra el escritorio, con la pantalla de la computadora aún encendida.
—Parece que ha estado muy ocupada estos días —dijo Salma, que también se había acercado al pasillo.
En los últimos días, ella casi no se había cruzado con Celia ni siquiera estando en la misma casa. Por eso sabía que estaba muy ocupada con su trabajo. Ben prefirió no despertarla y cerró la puerta con delicadeza.
—Comamos.
Salma asintió con la cabeza. Mientras cenaban, le llegó una notificación al celular: Amy se había salido del grupo de chat. Al recordar los chismes absurdos que Amy había inventado, Salma sintió una leve opresión en el corazón.
—Valentino no te ha vuelto a molestar, ¿cierto? —preguntó Ben de repente.
Salma dejó el celular sobre la mesa y negó con la cabeza.
—El caso del secuestro de Tristán ya está más que confirmado. La familia Linares sabe perfectamente que tiene todas las de perder. Valentino no va a querer buscarse más problemas.
Ben la miró fijamente.
—Creo que tienes razón.
Ella desvió la mirada con cierta timidez y bajó la cabeza para seguir comiendo.
¿Él era su protector? ¿O su patrocinador? Ben intervino únicamente porque su hermana estaba involucrada en todo ese lío. Y ella solo se vio beneficiada por la situación. Los rumores no tienen ni pies ni cabeza. Además, él no era esa clase de hombre.
Al día siguiente, Celia volvió a salir muy temprano. Salma le había preparado el desayuno, pero no tuvo tiempo ni de probarlo. Así transcurrieron varios días. Ben observó el plato intacto sobre la mesa y quedó pensativo.
***
Tras largas jornadas de trabajo continuo, Celia y su equipo lograron desarrollar un plan de tratamiento prometedor para el Alzheimer y se lo presentaron a Izan Adler, su maestro. Tras leer el documento con detenimiento, Izan arrugó el entrecejo y señaló varios datos en la hoja.


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró
Se nota que es una novela oriental que sinceramente es demasiado machista, la mujer queda como una verdadera esclava medio liberada pero que se arrastra por los protagonistas masculinos, la mala demasiado perversa psicópata sociopata terrible, así siempre son los argumentos de novelas de oriente...
Asco de novela. La protagonista según es doctora y no sabe autodiagnosticarse su síndrome de Estocolmo. Parece que un abusador escribió esta novela....
detesto las historias en donde convierten al abusador en un heroe y martir, y de dejan ver a la mujer como una tonta que lo perdona, eso es inaceptable...
detesto las historias en donde convierten al abusador en un heroe y martir, y de dejan ver a la mujer como una tonta que lo perdona, eso es inaceptable...
Habrá más capítulos? Gracias...
Es el final o continua???...
Nunca en mi vida de lector, habia leido una novela taaaaaaaaaaaaaan LARGA!!!...
Xq tiene final me kede con pena de saber si se casaron el nacimiento del niño 💔...
Me ha gustado esta novela, pero siento que se está extendiendo demasiado, muchos problemas y no se resuelve ninguno. Ojalá no la alarguen más, y todo no se vaya a resolver en el último capítulo, como siempre....
Hay un corte del trama en el capitulo 496 a la 497, porque no sigue la secuencia, de hecho en el libro original hay discrepancias con lo que tiene desde el capitulo 494...