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Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró romance Capítulo 816

En cuestión de días, Lía se había ganado la simpatía de la mayoría de los empleados dentro de la compañía. Y no solo se limitó al personal operativo, sino que también entabló relación con diversos directivos, a quienes colmó de finos obsequios y atentos detalles. Aunque algunos aún murmuraban a sus espaldas, al haber aceptado sus cortesías se veían imposibilitados para criticarla en público.

Por supuesto, semejantes movimientos no pasaron inadvertidos para ciertas personas con intereses ocultos.

—¿Quién es exactamente esa tal Lía Morales que envió la sede central de El Valle? —preguntó un hombre maduro, sumergido relajadamente en las aguas de un spa privado, dándole la espalda a un elegante biombo. Del otro lado de la piscina se encontraban un hombre y una mujer aguardando sus órdenes.

El hombre que atendía la pregunta era de complexión robusta y edad similar.

—Desde la central de El Valle únicamente notificaron que enviarían a alguien, sin brindar mayor información. Sin embargo, a juzgar por cómo se desenvuelve, todo apunta a que se trata de alguna pariente de la junta directiva que vino a conocer la dinámica del negocio.

—¿A conocer la dinámica del negocio? —El hombre en la piscina se echó un poco de agua sobre los hombros, sin creer la explicación—. Vaya coincidencia que elija este preciso momento. ¿Acaso pretenden que la despida sin más?

El subordinado guardó silencio, incapaz de responder.

—El asunto relacionado con los fármacos adulterados continúa en curso y César Herrera anda investigando el tema por su cuenta. Pase lo que pase, antes de que las autoridades den por cerrado ese expediente, no nos podemos permitir el más mínimo tropiezo.

—Tiene toda la razón —coincidió el otro—. En ese caso, señor Cabrera, ¿quiere que investigue más a fondo sus antecedentes?

—Dejemos que mi ahijada se encargue de ese asunto —ordenó el señor Cabrera, dirigiendo la mirada hacia la mujer de cabello corto parada detrás de su interlocutor—. Lunara, ve a tantear el terreno con esa muchacha y gánate su confianza.

La mujer con pelo corto dio un paso al frente. Al quedar expuesta bajo la luz del lugar, se apreció mejor la forma de su cara: se trataba de Luna Ruiz.

—Entendido —respondió con voz serena.

***

Por otra parte, Celia sostuvo un encuentro con Nicolás en el restaurante cerca de su oficina.

—Me imagino que tu abuelo ya te puso al tanto de que fui a hacerle una visita, ¿no?

Nicolás le dio un sorbo a su taza de café y la miró con una sonrisa.

—Así es. Si en algún momento requieres apoyo de personal capacitado, con gusto puedo colaborarte.

Capítulo 816 1

Capítulo 816 2

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