Isidora se dejó caer de golpe junto a Joana, y la ansiedad le brotaba en la cara, imposible de disimular.
Por su parte, Joana se mantenía bastante serena.
—Estoy bien, de todos modos, es algo que tenemos que enfrentar —dijo, como si el asunto no la afectara.
—Pero yo sí estoy muy nerviosa, Joana, de verdad siento que el corazón me va a explotar —contestó Isidora, llevándose la mano al pecho. Incluso quiso tomarle la mano a Joana y ponerla sobre su propio pecho para que sintiera los latidos.
Joana se apresuró a negarse con un gesto.
—No hace falta, mejor ve y checa si la señorita Sabrina ya llegó.
—Está bien.
Isidora se levantó, inhalando y exhalando con fuerza, como si eso fuera a calmar sus nervios.
Era la primera vez que participaban en una conferencia de prensa, y la verdad, no tenían ni idea de cómo funcionaba todo esto. Jamás habían hecho algo parecido.
Joana observó la espalda de Isidora mientras se alejaba, y en el fondo comprendía perfectamente su ansiedad.
Bajó la mirada hacia su propia mano, y poco a poco la cerró en un puño.
La verdad, hasta sus propias palmas sudaban.
Eso de que no estaba nerviosa sólo era para tranquilizar a Isidora.
Muy pronto, Sabrina apareció acompañada de Mauricio.
Joana echó un vistazo alrededor, pero no vio a Isidora.
—Señorita, ¿y Isidora?
Sabrina soltó una pequeña risa.
—¿Ella? Se puso tan nerviosa que está afuera respirando hondo, tratando de no desmayarse.
Joana sintió que le temblaba la ceja. Definitivamente, tendría que ayudar a Isidora a fortalecer los nervios para la próxima.
Apenas estamos comenzando y ya se pone así.
Joana giró hacia Mauricio.
—Profesor Mauricio, de verdad le agradezco que haya venido para dar su testimonio.
Mauricio, muy formal, asintió.
—Nada que agradecer, Joana. Es lo correcto. Además, sólo vengo a exponer los hechos como son.
Mientras hablaba, Mauricio se acomodó los lentes con un gesto tan seguro que imponía respeto.
Justo cuando terminaba de decir esto, Isidora entró y alcanzó a escuchar la conversación. De inmediato sintió como si una luz celestial iluminara al profesor Mauricio.
Joana volvió a dar las gracias.

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