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De Chivo Expiatoria a Emperatriz del Algoritmo romance Capítulo 2

Liliana, parada en la entrada, escuchó cada palabra con claridad.

Su propio hijo quería que otra mujer fuera su madre.

¡Y esa persona era la verdadera culpable de que ella hubiera estado en la cárcel!

Liliana sintió un zumbido en la cabeza, mientras Gregorio decía:

—Si quieres que tu tía sea tu mamá, tendrás que preguntarle a tu papá.

Aitana, con las mejillas sonrojadas en el momento justo, dijo:

—Señor, no haga esas bromas.

Incluso su hermano Darío se unió al chiste:

—Jaime y Aitana hacen una pareja muy atractiva, se ven muy bien juntos.

Aitana lo reprendió de nuevo:

—Darío, ¿tú también?

¿Aitana ya tuteaba a su hermano?

La mirada de Liliana cayó sobre Jaime. Tras dos años sin verlo, lucía más maduro y con esa aura de poder que le nacía natural.

Ese rostro que la había enamorado de joven seguía siendo igual de atractivo.

Pero en todo ese rato, el hombre no dijo ni una palabra. El gesto natural con el que aceptó la fruta de manos de Aitana se veía lleno de una complicidad casi íntima.

Así que esa era la rutina de la casa en su ausencia.

Liliana sintió como si una mano gigante le estrujara el corazón. Detrás de ella, se oyó la voz de Felipe:

—¿Liliana? ¿Ya saliste?

Al mismo tiempo, los que estaban adentro escucharon y se levantaron, volteando a verla.

Cuando el negocio tuvo éxito, Jaime finalmente fue reconocido por los Hidalgo y lo llevaron de regreso para heredar el imperio familiar.

Fue entonces cuando los Salazar y los Hidalgo unieron sus familias.

Con el embarazo y el nacimiento de Miguel, Liliana se enfocó en el hogar y en el niño.

Poco a poco, notó que Jaime parecía tener a alguien más.

Un día, Jaime contrató a lo grande a una colega de la universidad para el núcleo del departamento de Inteligencia Artificial del Grupo Hidalgo.

Liliana supo entonces que ella era la mujer que Jaime realmente quería.

Fue Jaime quien llevó a esa mujer a la casa de los Salazar, diciendo que iba en representación de la empresa para el cumpleaños de la abuela, y al final terminó provocando su muerte.

Y fue él quien, sopesando los beneficios, la mandó a ella a la cárcel en lugar de a Aitana.

Ahora, viendo a Jaime, Liliana pensó: «¿Será que mi desgracia empezó por haberme enamorado de este hombre?».

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