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De Esposa Desechable a Cirujana Renacida romance Capítulo 1085

Las palabras de Tobías la llenaron de angustia.

Aunque lo de la noche anterior había sido bajo su propio consentimiento, si Leandro se enteraba, se pondría furioso.

Pensó, un poco tarde, que no debió ser tan impulsiva.

Al ver cómo cambiaba su expresión, Tobías adivinó de inmediato lo que estaba pensando.

Le tomó suavemente la barbilla, se inclinó para besar sus labios y luego, con una sonrisa radiante, le dijo:

—No te preocupes, aquí estoy yo.

A pesar de su miedo, esas palabras lograron tranquilizarla bastante.

Tras un breve silencio, se dirigió a él:

—Llévame a casa en un rato.

Tobías arqueó una ceja, intrigado, y preguntó con una sonrisa burlona:

—¿En un rato?

Belén le dio un ligero golpe en el pecho:

—Quiero darme una ducha, ¿qué estás pensando?

Él soltó una carcajada.

—Pensaba exactamente lo mismo. ¿Y tú qué estabas pensando?

Belén decidió ignorarlo. Lo empujó un poco y le dijo:

—Entonces levántate, voy a bañarme.

Tobías la tomó por la muñeca y presionó su mano contra los músculos de su pecho. Con una sonrisa, le aseguró:

—Tranquila, mi amor, ya te bañé anoche. Cada rincón quedó impecable.

Al escuchar eso, el rostro de Belén se encendió como una brasa y le reprochó:

—Eres... eres un descarado.

Tobías hundió el rostro en el cuello de Belén, aspiró profundamente su aroma un par de veces y suspiró con satisfacción:

—¿Acaso no te gustó?

Al recordar lo que había sentido anoche, Belén sintió que había tocado el cielo. En cada clímax, apenas había podido contener sus gemidos.

Era una experiencia que jamás había vivido; no tenía idea de que la intimidad pudiera sentirse de esa manera.

Capítulo 1085 1

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