Las palabras de Mariana, afiladas y despiadadas, buscaban clavarse como agujas en el orgullo de Tobías.
Aunque a él le tenían sin cuidado aquellos insultos, Belén sintió que su paciencia había llegado al límite.
Dio un paso al frente, colocándose como un escudo delante de Tobías. Sin alterar su semblante, clavó su mirada en los ojos arrogantes de Mariana y le preguntó con frialdad:
—Señora Rojas, hoy es un día de celebración para su familia, y sin embargo, usted solo abre la boca para escupir veneno. Dígame, al comportarse de esta manera, ¿siente que está demostrando su educación? ¿Su estatus? ¿Su abolengo?
Al principio, Alexis estaba junto a Mariana, pero unos conocidos se le acercaron y se lo llevaron a un lado para conversar.
A Belén no le importaba cuántas miradas estaban fijas en ella, ni los murmullos de la gente a su alrededor.
Solo sabía que, en ese momento, estaba haciendo exactamente lo que debía hacer.
Defender a Tobías era su deber, el instinto natural de una pareja que se respeta.
Frente a incontables invitados, Belén no le guardó la más mínima consideración a Mariana.
Sintiéndose humillada públicamente, Mariana estalló de furia y le gritó a Belén:
—¿Cómo te atreves a contestarme de esa manera?
Esa rabieta solo le pareció patética a Belén.
—¿Acaso tenemos algún tipo de relación? ¿Por qué no habría de contestarle? Usted insulta a la persona que me importa, ¿esperaba que me quedara callada y bajara la cabeza?
Detrás de ella, Tobías observaba cada uno de los movimientos de Belén, sintiendo cómo su corazón se derretía por completo.
Nunca se imaginó que llegaría el día en que Belén se pararía frente a él para protegerlo de la tormenta.
Aunque él era perfectamente capaz de manejar la situación, en ese instante, no tenía la menor intención de intervenir.
Ante el contraataque de Belén, Mariana casi cae en la trampa. Cegada por el enojo, estuvo a punto de soltar:
—Belén Soler, ¡yo soy tu suegr...!
Pero logró tragarse la última sílaba, ahogándola en su garganta.
Hoy era el día de la boda de Fabián y Frida. Si decía eso en voz alta, el escándalo sería incontrolable.
Por suerte, Mariana supo cerrar la boca a tiempo.
Al ver que se había quedado a medias, Belén aprovechó para acorralarla:

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....