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Del Dolor Nació la Diosa de la Venganza romance Capítulo 205

—¿Quién no sabe que la familia Tovar la echó desde hace tiempo? Si quieres que te diga la verdad, la familia Tovar nunca debió adoptarla. Mira nada más, salió una desagradecida.

—Y además, escuché que cuando Gisela perdió el registro para la competencia, fue Sara Castro quien le dio su lugar. Si lo piensas bien, entre Sara y Gisela seguro hay algo raro. Yo no me creo que todo sea tan inocente.

—Vaya, vaya, ¿no que Sara siempre se las da de justa? Ahora ni siquiera se molesta en fingir.

El hilo en el foro se llenó de comentarios, el tema se volvió tendencia y, de pronto, el creador del post se apareció para fijar su propio comentario en la parte superior:

[¿Quién más podría ser sino Gisela?]

El creador del post escribió: [Tengo varias preguntas para los organizadores. ¿Por qué permitieron que Gisela participara si ya había pasado la fecha de inscripción? ¿Por qué Sara la defiende una y otra vez? ¿Por qué dejaron que Gisela, que nunca ha concursado en otro certamen de piano, avanzara a la semifinal? ¿Sinfonía del Mar es de verdad tan justa como dicen? Exijo respuestas inmediatas de los organizadores. ¿Sinfonía del Mar está cumpliendo con la transparencia y justicia que prometen?]

Si nada raro pasaba, quien había publicado ese post era el mismo hombre que armó escándalo en el lugar de la competencia. Se llamaba Elías.

Comentarios tan directos hicieron que la discusión subiera todavía más de tono.

Gisela tomó el enlace del post y se lo mandó a Sara.

Ella sabía que no tenía ninguna culpa en todo ese asunto.

Confiaba en su talento, por eso incluso se había dado el lujo de equivocarse adrede en una nota. Aunque el anuncio de los lugares para la semifinal fue una sorpresa, al final, todo resultó exactamente como esperaba.

Se había ganado su lugar de manera limpia y honesta, no como Elías insinuaba.

Si Elías insistía en decir que ella y Sara estaban confabulando, ya no era problema suyo.

Eso le tocaba resolverlo a los organizadores.

Por eso, sin rodeos, le envió el enlace del post a Sara para que los organizadores se hicieran cargo del lío.

Pero de pronto, una voz distinta se alzó por encima de todas las demás, fuerte y clara:

—No sé de qué hablan, pero hasta el más sordo puede darse cuenta de que Gisela toca increíble. Aunque se equivocó en una nota, sí tiene el nivel para estar en la semifinal.

—Y a ver ustedes, ¿pueden asegurar que todos los que pasaron a la semifinal no se equivocaron ni una vez? ¿O que tocan idéntico al original, sin un solo error?

—Ese tal Elías solo está ardido porque quedó en último lugar. Como vio que Gisela era la última en la lista, pensó que podía venir a pisotearla. Todos vimos la tabla: Elías ni siquiera olió la semifinal. Y tiene el descaro de decir que Gisela le quitó el lugar.

A Gisela se le escapó una chispa de sorpresa en la mirada. Se dio vuelta y vio a una mujer vestida con un elegante vestido de gala, parada entre el grupo, hablando con una indignación tan sincera que cualquiera hubiera pensado que la estaban atacando a ella.

Esa mujer era la misma a la que Gisela había ayudado en el camerino, cosiéndole el vestido minutos antes.

Gisela parpadeó apenas y, justo entonces, la mujer volteó a mirarla. Sus miradas se cruzaron.

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