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Del Dolor Nació la Diosa de la Venganza romance Capítulo 271

Romina por fin soltó el aire, aliviada, pero al mismo tiempo empezó a mirar a Gisela con más desprecio. No podía creer que una mujer pudiera ser tan mezquina y limitada.

Romina levantó la barbilla, desinteresada, y soltó:

—Dime, ¿cuánto quieres?

Gisela levantó la mano, extendiendo un solo dedo, apuntando directo al rostro de Romina.

Al ver el gesto, los ojos de Romina destilaron todavía más desdén.

—¿Cincuenta mil?

¿Nada más eso?

El desprecio en su mirada se hizo más evidente. De verdad había pensado que Gisela pediría una suma mayor. Pero resulta que sólo eran cincuenta mil. Para Romina, aquello era una miseria. No podía evitar pensar que la mezquindad era algo que Gisela llevaba en los huesos, incluso a la hora de pedir dinero.

Gisela guardó silencio.

Romina torció la boca y se dispuso a irse.

—Bueno, mándame tu cuenta, al rato te hago la transferencia.

—Quinientos mil.

La voz de Gisela sonó tranquila, sus ojos, oscuros como la noche, miraban con indiferencia a Romina mientras bajaba lentamente la mano.

—Estoy hablando de quinientos mil. Fuiste tú quien entendió mal.

Romina alzó la voz, incrédula.

—¿Qué dijiste? ¿¡Quinientos mil!?

—¿Cómo te atreves a pedir tanto?

Gisela sonrió apenas.

—Quinientos mil, no hay rebaja, ni un peso menos. Si no te parece, ni modo.

La mirada de Romina se volvió cortante.

Quinientos mil.

A Gisela sí que no le temblaba la mano para pedir.

—No puedo darte quinientos mil, lo máximo que puedo ofrecerte son cien mil.

Gisela negó con la cabeza, serena.

—Quinientos mil, ni un peso menos. Si no acepta la propuesta, señorita Romina, entonces cada quien por su lado. Al rato escucha bien la grabación que tienes en tu celular.

Romina apretó la voz entre dientes.

—No puedo, es demasiado. No tengo esa cantidad a la mano.

Gisela suspiró, con un dejo de decepción.

—Entonces no hay trato.

Gisela no se quedó a escuchar respuesta. Dio media vuelta y se fue.

...

Al regresar a su cuarto, Gisela sacó el celular sin dudar y le mandó un mensaje a Delia.

[Gisela: ¿Quién es la persona que pusiste en tus publicaciones?]

Delia tardó unos minutos en contestar.

[Delia: Un loco, no le hagas caso.]

[Delia: Qué barbaridad, volvió a aparecer. No te puedo platicar más, tengo que atender esto.]

[Gisela: ¿Qué pasó ahora?]

Pero después de ese mensaje, Delia ya no respondió.

Gisela entró al perfil de Delia, revisando sus publicaciones.

No había nada nuevo, así que no pudo sacar más información de ahí.

El asunto la inquietaba. Si Delia de verdad planeaba emprender un negocio con Bruno, entonces cualquier problema entre Bruno y Romina sería una bomba de tiempo.

Eso sí, Bruno tenía muchísima capacidad. Sin él, difícilmente la empresa de Delia hubiera crecido tan rápido o alcanzado ese nivel de desarrollo.

Pero si, por culpa de Romina, decidían prescindir de Bruno, sería una verdadera lástima.

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