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Del Dolor Nació la Diosa de la Venganza romance Capítulo 274

Romina revisó su cuenta de ahorros y notó que aún le faltaban unos pocos millones para llegar a los cincuenta millones de pesos. No le quedaba más opción que pedirle prestado un poco a algunos amigos.

—¿Para qué necesitas tanto dinero? —preguntó Valentina, sin poder creer lo que escuchaba—. ¿De verdad te hace falta? ¿Por qué no se lo pides a tu cuñado? Estoy segura de que él estaría encantado de ayudarte.

Cuando Valentina decía “cuñado”, se refería a Nelson.

Desde que Valentina se enteró de que Romina estaba embarazada, comenzó a tratar a Nelson como si ya fuera el esposo de Romina, así que el apodo de cuñado le salió natural.

Ese apodo le agradaba mucho a Romina, y Nelson nunca se quejó, así que Valentina siguió llamándolo así.

Romina, con unas cuantas frases, le explicó lo que había pasado con Elías y la grabación. Valentina frunció el ceño varias veces mientras escuchaba.

—¿Gisela te está pidiendo cincuenta millones? —La voz de Valentina subió de tono—. ¡¿Cómo se atreve a pedirte semejante cantidad?!

La voz de Valentina era tan fuerte que Romina miró de reojo hacia el baño, un poco inquieta. Bajó la voz y le dijo:

—Habla más bajo, Nelson sigue aquí conmigo. No le he contado nada de esto.

Valentina era muy astuta; entendía que este tipo de cosas no se podían ventilar tan fácilmente, especialmente frente a Nelson. Además, sabía que la mejor forma de lidiar con alguien como Gisela era pagarle para que se callara.

Aun así, le costaba mucho aceptar que Gisela tuviera el descaro de pedir cincuenta millones. Sentía que le hervía la sangre de solo pensarlo.

—¿No te diste cuenta de que Elías te estaba grabando cuando hablaste con él? —preguntó Valentina, todavía molesta.

Romina sintió una punzada de enojo solo de recordarlo. Había sido su descuido, no notó que Elías llevaba una grabadora. Por ese error, ahora estaba en esta situación.

Pero lo que más le sorprendió fue lo rápida y astuta que resultó Gisela. Apenas cruzaron unas palabras, Gisela se dio cuenta de que Romina también estaba grabando, le arrebató la grabadora y la destruyó pisándola, sin darle ni siquiera la oportunidad de reclamar.

—Deja ya ese tema, ¿tienes cinco millones que me puedas prestar? Te los regreso el próximo mes —murmuró Romina, bajando la voz.

Capítulo 274 1

Capítulo 274 2

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