Entrar Via

Del Dolor Nació la Diosa de la Venganza romance Capítulo 389

Delia se frotó el hombro y, mirando a su alrededor con nerviosismo, susurró:

—Oye, ¿tú crees que Nelson pueda rastrearnos así como andamos?

Desde que salieron del departamento rentado, no se dirigieron directo al aeropuerto. Dieron varias vueltas, cambiaron de carro varias veces y tomaron rutas largas y enredadas antes de llegar. Habían hecho todo lo posible para despistar.

Después de tantas vueltas, si Nelson aun así lograba encontrarlas, ya no habría nada que hacer.

Gisela contestó con voz apagada:

—Supongo que no.

En todo el trayecto, fue Arturo quien organizó a la gente que las apoyara. Cada movimiento, cada desvío, estuvo planeado y oculto por personas de su confianza. Con ese respaldo, era poco probable que Nelson diera con ellas tan rápido.

Gisela confiaba en las habilidades de Arturo, pero no estaba segura de que él fuera a cumplir su palabra.

Nelson era su nieto favorito, el consentido de la familia. Arturo siempre le daba todo lo que pedía.

¿Y si lo que Nelson pedía era saber dónde estaban ellas?

No podía estar segura de que Arturo se lo negara. Solo le quedaba la esperanza de que él respetara el acuerdo.

Después de eso, Delia ya no dijo nada. El cansancio de tanto ir y venir, cargando maletas y caminando de un lado a otro, la tenía agotada. Apenas murmuró unas palabras antes de reclinarse en la silla y quedarse dormida:

—Si ya es hora, despiértame, ¿sí?

Gisela miró a las otras tres. Todas ya se habían quedado dormidas.

Aunque era de madrugada y era la hora en que normalmente ella también dormía, no sentía nada de sueño. Al contrario, estaba más alerta que nunca.

Mantenía la vista fija en la entrada del aeropuerto.

Sentía en el fondo del pecho una inquietud que no la dejaba tranquila. Era como si algo malo se estuviera acercando, invisible, golpeando poco a poco su corazón.

Faltando diez minutos para abordar, Gisela decidió que era momento de despertar a las demás para preparar los documentos y alistarse.

Justo cuando estaba a punto de llamar a Delia, alzó la cabeza, casi como por instinto, y miró hacia la puerta del aeropuerto.

No sabía por qué, pero en ese instante su corazón empezó a latir con fuerza, como si algo estuviera ocurriendo a sus espaldas y no pudiera verlo.

A la entrada del aeropuerto, dos macetas con plantas se agitaban con el viento helado, haciendo que las hojas temblaran.

Capítulo 389 1

Capítulo 389 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Del Dolor Nació la Diosa de la Venganza