Gisela bajó la mirada hacia el pin, quedándose absorta durante un buen rato.
El pin era uno de esos recuerdos que vendían en el zoológico, decorado con una caricatura de oso panda que abrazaba un bambú verde y crujiente, luciendo de lo más adorable.
—¿En qué piensas? —De repente, Xavier se inclinó y le susurró al oído.
Gisela apretó el pin entre los dedos, sintiendo una oleada de impulsos.
—Yo…
Pero en ese instante, se detuvo.
—¿Tú qué? —insistió Xavier.
Tras vacilar, Gisela negó con la cabeza y murmuró:
—No es nada.
Ella sabía que contar su experiencia de haber vuelto a la vida sería demasiado extraño para cualquier persona normal. Si lo decía, seguro la tomarían por loca. Nadie le creería.
Mientras Gisela se sumía en silencio, de pronto sintió que alguien le revolvía el cabello con fuerza.
—¿Desde cuándo nuestra señorita Gisela se volvió tan indecisa? Ya ni puede decir lo que piensa —bromeó Xavier descarado.
Gisela arrugó la frente y le lanzó una mirada fulminante.
Antes de que ella pudiera soltarle un manotazo, Xavier bajó la mano y metió ambas manos en los bolsillos, respondiendo con desdén:
—Si no quieres decirlo, no lo digas. Señorita Gisela, haz lo que quieras, pero no pongas esa cara.
—¿Qué cara? —reviró Gisela.
Xavier bajó la cabeza y le sonrió con complicidad, entrecerrando los ojos:
—Nada, solo ponte contenta, Gisela.
Gisela se perdió un instante en la mirada de Xavier, que parecía iluminarlo todo, y se quedó sin palabras.
—¿Ustedes son novios? —interrumpió una vocecita.
Gisela giró al escucharla.
Vio a la niña, recostada sobre el hombro de uno de los guardaespaldas, mirándolos con esos grandes ojos llenos de curiosidad.
Gisela movió los dedos, incómoda.
—No, solo somos amigos.
La niña hizo un puchero:
—Mientes, ustedes parecen…
Justo en ese momento, el carrito del parque llegó y uno de los guardaespaldas dio unas palmaditas en la espalda de la niña:
—Señorita, ya llegó el carro, vamos a subir.
La niña no alcanzó a terminar la frase; el guardaespaldas ya la llevaba al carro.
Gisela tampoco le dio más vueltas al asunto y entró al carro junto con el resto del grupo.



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