Entrar Via

Del Dolor Nació la Diosa de la Venganza romance Capítulo 743

Gisela asintió con la cabeza y no volvió a decir nada.

Nelson tampoco se esforzó en sacar tema de conversación. Cuando la enfermera salió del cuarto, el ambiente volvió a hundirse en esa pesadez distante.

Gisela miraba el televisor, convencida de que Nelson ya no abriría la boca. Pero de pronto, Nelson soltó:

—¿Ese amigo que mencionaste es Xavier? Recuerdo que me dijiste que era tu novio.

Gisela guardó silencio un momento.

—¿Lo escuchaste en la puerta?

Recordó que tiempo atrás, ella y Xavier se habían presentado ante Nelson como pareja. Habían pasado meses de aquello, casi lo había olvidado, y jamás pensó que Nelson lo sacaría en una situación tan extraña.

Nelson asintió sin titubear.

Gisela dejó el tema ahí.

No quería explicarle nada a Nelson. Sentía que se estaba metiendo donde no le tocaba.

Aunque, en momentos así, el silencio terminaba diciendo más de lo que uno quisiera.

A Nelson pareció no importarle la respuesta, porque no la presionó para que le aclarara nada.

Gisela siguió mirando el televisor, sin notar que, en ese instante de silencio, Nelson curvó los labios, y enseguida recuperó la compostura. Como si la chispa de alegría en sus ojos hubiera sido solo un espejismo.

Media hora pasó volando. Nelson revisó su reloj, se puso de pie y se despidió.

—Nos vemos.

Gisela, cortés, respondió:

—Hasta luego.

Antes de salir, Nelson le recomendó:

—Todo eso sirve para preparar sopa. Puedes pedirle a la señora que lo lleve a casa, seguro le va a gustar.

Gisela frunció el ceño apenas, casi imperceptible.

De verdad sentía que Nelson se estaba pasando de la raya.

Aun así, respondió con calma:

—Está bien, ya lo sé.

Nelson se fue, y la enfermera que esperaba afuera entró al cuarto.

—La verdad, yo prefiero el incienso para relajarse. Si hoy viene el Sr. Xavier, ¿me puede preguntar dónde lo venden? —añadió la enfermera.

Gisela lo pensó un poco.

—De acuerdo.

La enfermera asintió con una sonrisa.

Desde que Gisela despertó, seguía atendiendo los asuntos de la empresa en línea, para no dejarle toda la carga a Delia.

Durante los días que estuvo en coma, Delia había tenido tanta presión encima, que hasta se notaba más delgada.

Gisela trabajó un rato, y de pronto le llegó un mensaje por WhatsApp.

Al abrirlo, vio que era del abogado Quijano, el que había contactado para ayudar a la abuelita de Alejandra.

[abogado Quijano: Srta. Gisela, la policía de Santa Clara ya terminó la investigación sobre el fondo de Romina.]

[abogado Quijano: Ahora siguen investigando lo de los hermanos de Rubén, pero… parece que los hermanos de Rubén no han ido a la escuela en varios días.]

Gisela, al leer eso, arrugó el entrecejo.

—Vaya, ¿y ahora qué más falta? —murmuró.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Del Dolor Nació la Diosa de la Venganza