Entrar Via

Del Dolor Nació la Diosa de la Venganza romance Capítulo 805

Nelson asintió con un leve sonido y, mirando por la ventana, soltó:

—Ya casi llegamos. Cuando estemos ahí, hablamos.

Era un día entre semana, lejos de las vacaciones de verano o invierno. Apenas se veía uno que otro turista caminando por la zona, el ambiente se sentía tranquilo, casi vacío.

Tal como Gisela había dicho, Bahía Luna Exterior no tenía nada fuera de lo común; era solo una extensa franja de arena y un océano que parecía no tener fin. Eso sí, alrededor había construcciones llamativas, tiendas de recuerdos y locales de comida repartidos aquí y allá.

No había cambiado nada respecto a lo que Gisela recordaba.

Volver a Bahía Luna Exterior despertó en Gisela una mezcla de emociones. Hundió los pies en la arena, dejó que el viento marino jugara con su cabello y sintió la calidez del sol sobre la piel. El mar y el cielo azul formaban un paisaje de postal, imposible no admirarlo.

Por un momento, la realidad se desvaneció para ella. Su mirada, casi sin darse cuenta, buscó aquella parte de la playa que tan bien conocía.

No tardó en encontrar el sitio exacto donde había saltado al mar.

Era un rincón poco llamativo, apartado, donde el agua se movía suave al compás del viento. Nadie podría imaginar que en ese lugar, una mujer había perdido la vida en un mar tan hermoso.

El recuerdo de la muerte era tan nítido que Gisela aún sentía en la garganta la presión del agua que le impedía respirar. Recordó la sensación de asfixia, el frío cortante del mar que la hacía temblar, cómo sus sentidos se iban apagando uno a uno, pero el peso de la caja con cenizas entre los brazos se volvía cada vez más real.

Sin darse cuenta, Gisela se quedó mirando el mar, y un escalofrío le recorrió la espalda.

—¿Tienes frío?

La voz de Nelson cruzó la barrera de pensamientos de Gisela y la sacó de golpe de su trance.

Gisela abrazó sus brazos, y solo entonces recordó que Nelson seguía a su lado. Negó despacio.

—No, no es eso.

Intentó apartar esos recuerdos y enfocarse. Miró a Nelson y preguntó:

—¿Ahora sí puedes contarme de tu sueño?

Nelson la observó con atención, sin perder detalle del cambio en el semblante de Gisela.

En ese momento, el color había abandonado su cara. Esa sonrisa distante que había mantenido en el carro había desaparecido por completo.

Nelson apartó la mirada y se quedó contemplando el mar junto a ella.

Capítulo 805 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Del Dolor Nació la Diosa de la Venganza