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Divorciada del CEO, Heredera del Mundo romance Capítulo 309

Esa mirada incomodaba a Lorena, pero a Carlos no solo no le importó, sino que la hizo sentarse junto al magnate, diciéndole que su madre y él habían tenido una muy buena relación y que debían conversar.

Más tarde, el magnate se emborrachó y se quedó a pasar la noche en casa de Carlos.

Por la noche, Carlos le pidió a Lorena que le llevara personalmente una sopa para la resaca. Pero al llegar a la puerta, Lorena lo escuchó hablar por teléfono, alardeando de su madre.

¡Resultó que la noche antes de que su madre se suicidara, la había pasado con él!

Fue este hombre... él había tocado a su madre.

Al enterarse de todo, Lorena se derrumbó por completo. Su odio superó su razón y volvió a su habitación en busca de una daga.

Esa daga fue un regalo que le había suplicado a su madre en un cumpleaños cuando era niña.

Las gemas de colores que la adornaban habían sido añadidas especialmente por un artesano a petición de su madre.

Lorena volvió a la habitación del hombre. Aprovechando su estado de embriaguez, lo sedujo para que se tumbara en la cama y, con el pretexto de un juego, le ató las manos y los pies.

El hombre no sospechó nada y cerró los ojos, disfrutando del juego de la joven.

Frente al rostro repugnante del hombre, Lorena no dudó. Agarró la daga, dispuesta a matarlo…

—¡Lorena!

Pero en el último momento, Alejandro irrumpió en la habitación.

Su grito la desconcertó, y el hombre se dio cuenta de sus intenciones, luchando frenéticamente por liberarse.

Lorena no quería dejarlo escapar y se resistió con todas sus fuerzas a Alejandro, que intentaba detenerla. No fue hasta que la punta del cuchillo se clavó en el abdomen de Alejandro, manchándole la mano de sangre, que recobró el sentido.

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