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Divorciada del CEO, Heredera del Mundo romance Capítulo 35

—Tenemos un acuerdo prenupcial. Valen aún es pequeña y, después de todo, ella es su madre.

Adrián no quería discutir estos asuntos con Isabella.

Pero, por alguna razón, acabó dando una explicación.

—Pero Valen también dijo que le gusto más yo… —dijo Isabella rápidamente—. Quiero decir, Valen quiere una madre que la ayude a crecer.

—Si lo necesitas, yo también puedo ser como Sofía Navarro, también puedo querer a Valen como ella.

—…

Adrián se volvió y miró el rostro de Isabella, pálido y frágil como la porcelana. Por un momento, su corazón vaciló.

Extendió la mano y le apartó suavemente un mechón de pelo de la sien.

—Tú no puedes convertirte en ella, y yo no puedo permitir que te conviertas en ella.

La voz de Adrián era inusualmente suave.

Pero en sus ojos no se distinguía ninguna emoción.

Isabella no logró retener la manga del hombre. Adrián se fue.

Su actitud era clara y decidida, como en el pasado.

*

Al anochecer, un aroma intenso despertó a Sofía. Abrió los ojos y se encontró en la cama de su habitación, bien arropada.

Frunció el ceño. Su último recuerdo era de estar acurrucada en el sofá por el dolor de estómago, después de que Adrián se fuera.

Sofía oyó ruidos fuera, se puso una chaqueta y salió a toda prisa.

La alta figura en la cocina la sobresaltó.

¿Adrián no se había ido? ¿No había ido a ver a Isabella?

Pero el hombre que se dio la vuelta no era Adrián.

Era Alejandro Vargas.

Alejandro la miró de reojo. Llevaba una olla de barro en las manos y la colocó lentamente sobre la mesa del comedor.

Los ojos de Sofía se abrieron con sorpresa y algo de incomodidad.

—Eres tú…

—¿Cuándo llegaste?

—Hace un rato.

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