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Divorciada del CEO, Heredera del Mundo romance Capítulo 70

Carla conocía a una vendedora de la tienda. Isabella quería un bolso nuevo de edición limitada que acababa de llegar hoy.

Para conseguirle ese bolso a Isabella, Carla se había esforzado mucho.

Isabella le agradeció a Carla su gesto, y esta, astutamente, le dijo: —Ya que me lo agradeces, cuando te cases con el señor Montoya, tendrás que invitarme a ser tu dama de honor.

—¿Qué dices? Todavía no hay nada seguro… —Isabella bajó la cabeza, sonriendo.

—¿Cómo que no hay nada seguro? Yo creo que está a la vuelta de la esquina.

Carla se cogió del brazo de Isabella, tan orgullosa como si fuera ella la que se fuera a casar.

—Ya me he enterado, Sofía ha renunciado. ¿Parece que está en pleno divorcio con el señor Montoya?

Carla llevaba mucho tiempo sin contactar con Sofía. Temiendo haberla descuidado demasiado, pensó en ir a llevarle un regalo después de sus vacaciones.

Pero resultó que Sofía no contestaba al teléfono. Fue a casa de los Montoya y la empleada le dijo que Sofía se había mudado. Luego fue al Grupo Montoya y descubrió que Sofía había renunciado.

El espíritu cotilla de Carla se encendió. Después de mucho indagar, oyó rumores de que parecían estar divorciándose.

Al ver que Isabella no lo negaba, Carla se sintió aliviada. —Ya lo decía yo, en cuanto volviste, Sofía no tenía ninguna oportunidad.

—Carla, no hables así —Isabella frunció ligeramente el ceño—. Te he invitado hoy porque quería que, cuando tuvieras tiempo, te preocuparas un poco por la señorita Navarro…

Al ver que Isabella parecía tener algún problema, Carla dijo inmediatamente: —Isa, si tienes algo que decir, dilo directamente. Si puedo ayudarte en algo, lo haré.

—Tienes razón, Adrián está considerando el divorcio, pero no quiero que se sienta presionado ni que la señorita Navarro salga herida…

La cara de Isabella era un poema de melancolía. —Pero tampoco conozco muy bien a la señorita Navarro, y pensé que, como eres su amiga, podrías consolarla…

Aunque las palabras de Isabella eran muy sutiles, Carla entendió al instante.

¿Sofía no quería divorciarse?

Isabella, probablemente por su buen corazón, no quería que Adrián la presionara.

Pero Isabella tampoco podía intervenir directamente con Sofía, y ahí era donde ella entraba.

Carla dijo de inmediato: —Sofía debe de estar de mal humor, últimamente no me coge el teléfono. Pero no te preocupes, buscaré la manera de hablar con ella.

—Pero… —Isabella parecía preocupada.

—No te mencionaré. ¿Cómo podría dejar que te causara problemas?

Carla entendió lo que Isabella quería decir.

Mientras hablaban, ya habían entrado en la tienda de lujo. Una vendedora salió inmediatamente a recibirlas y las invitó a subir a la sala VIP para tomar un té.

El bolso tardaría un poco en llegar.

Al llegar arriba, Carla retomó la conversación. —¿Cómo puede ser Sofía tan inconsciente?

—Adrián no la quiere, ¿a qué viene aferrarse de esa manera?

—Si yo fuera ella, ya me habría divorciado y me habría ido.

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