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Divorciada del CEO, Heredera del Mundo romance Capítulo 78

Carla abrió la puerta y vio a una doctora joven y guapa, pero no era la que las había atendido antes.

—Señor Montoya.

Elena Morales no la saludó, se dirigió directamente a Adrián.

Cuando él venía por aquí, ella, como su asesora médica privada, también tenía que pasarse a ver.

Pensó que Adrián o alguien más estaba enfermo, pero resultó que en la habitación estaba de nuevo Isabella.

Elena le echó un vistazo a Isabella. Esta estaba a punto de saludarla, pero vio que Elena desviaba la mirada hacia la pila de regalos.

—Cuántas cosas. ¿Tan grave es? No se quedará ingresada un año, ¿verdad?

Elena lo dijo con un tono deliberadamente burlón.

Adrián dijo con voz neutra: —No es nada grave, no tienes por qué preocuparte.

—Mejor que no sea nada —dijo Elena con una sonrisa, pero sus palabras eran una indirecta—. Hay gente que con una hemorragia estomacal viene sola y se va sola. Los que son un poco más delicados y quejicas no suelen tener nada grave.

Simplemente no soportaba a Adrián ni a Isabella.

Y como siempre le estaban molestando, no podía contenerse.

Sus palabras dejaron un silencio tenso en la habitación.

Carla no entendía muy bien la situación, pero al ver que Elena parecía tener una relación cercana con Adrián y que Isabella no decía nada, no se atrevió a intervenir.

Elena pareció recordar algo más. —Por cierto, ya le he enviado los resultados de los análisis a la señora Montoya. Ya que el señor Montoya tiene tanto tiempo libre, debería ir a preocuparse un poco por su esposa.

Dicho esto, Elena se fue. Fue entonces cuando Adrián recordó que el día que destrozaron la casa de Isabella, Sofía no se encontraba bien.

No habría tenido tiempo para esas cosas.

En cuanto Elena se fue, Adrián tampoco pudo quedarse más tiempo.

Isabella pareció leerle el pensamiento e inmediatamente dijo: —Adrián, me lo prometiste, no vayas a buscar a Sofía.

—Tengo algunas cosas que preguntarle —Adrián no ocultó sus intenciones.

Isabella no quería que él se metiera en problemas por ella, y la verdad es que Adrián también quería cortar por lo sano con Sofía.

Pero las dudas le rondaban la cabeza y no lo dejaban en paz.

—Esa doctora tiene que ser una cómplice de Sofía. Conozco a Sofía desde hace mucho tiempo, está más sana que una manzana. Y si tuviera una hemorragia estomacal, ¿cómo no iba a saberlo yo?

Carla no pudo aguantar más.

—Yo solía estar mucho con ella.

—Carla, no digas más.

Isabella detuvo a Carla, pero miró a Adrián con una expresión dubitativa.

—Adrián, hay algo que no sé si debería decirte.

—Dime —dijo Adrián, mirándola.

—El día que Sofía vino al hospital, la vi con Elena en el pasillo, hablando de los resultados de los análisis, y decían algo de gracias, de que te arrepentirías…

Isabella bajó la cabeza, como si no quisiera entrar en detalles.

Carla captó la indirecta de inmediato. —¡Señor Montoya! ¡Esto es claramente un montaje de Sofía!

—¡Está fingiendo estar enferma para que usted deje a Isa…!

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