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Divorciada del CEO, Heredera del Mundo romance Capítulo 94

Normalmente, un asunto tan trivial se habría solucionado enviando a alguien del Grupo Montoya, pero resultó que el lugar de la gala no estaba lejos de las oficinas de la empresa.

Así que Constanza Rivas, sin pensarlo mucho, invitó a Adrián Montoya a asistir.

Fue una cortesía, y Adrián en principio no iba a venir, pero cuando Constanza lo invitó, mencionó deliberadamente que Sofía Navarro también estaría allí.

Para Constanza, eran un matrimonio de conveniencia, y Sofía se estaba esforzando demasiado en solitario.

Con buena intención, pensó que al ver a Sofía tan hermosa y radiante, hasta el frío y ascético Adrián descendería de su pedestal…

Pero Constanza fue descuidada. No lo había consultado con Sofía, y no tenía ni idea de que se estaban divorciando y de que Adrián no sabía nada de los asuntos de Sofía.

Su buena intención se había convertido en una estupidez.

Dentro de un rato, si Sofía y Adrián se encontraban, ¿cómo iba a solucionar aquello?

—Firmado. Señor Montoya, ya es tarde, déjeme que lo acompañe a la salida.

El corazón de Constanza era un caos, pero en la superficie mantenía la calma. Resolvió rápidamente el asunto y de inmediato quiso llevarse a Adrián.

Pero Adrián no parecía tener intención de irse. Cogió una copa de champán y le dio un sorbo.

—¿Y ella?

—¿Ella?

Constanza fingió no entender.

—Sofía Navarro. —Adrián no se anduvo con rodeos—. ¿No dijiste que ella también estaba aquí?

—Ah…

Constanza sonrió nerviosamente, sin saber cómo responder, pero Adrián continuó: —Dijiste que quería verme y que tenía algo que decirme.

—Jaja, ¿yo dije eso?

—Señora Rivas, no estará bromeando conmigo, ¿verdad?

Adrián miró a Constanza, sin el más mínimo atisbo de broma en su rostro. Sus rasgos severos transmitían una intensa presión.

A Adrián, por supuesto, no le interesaba este tipo de evento. Fue Constanza quien le dijo por teléfono que Sofía estaría allí.

Sofía y una gala de moda eran dos mundos aparte, lo que sin duda despertó su curiosidad.

Pero Constanza se hizo la misteriosa, insistiendo en que viniera para contárselo, y añadió que Sofía también quería verlo y tenía algo que decirle.

Ahora, al pensar en todo eso, Constanza solo quería darse de bofetadas.

Con lo que le había costado hacerse amiga de la heredera de los Vargas, ¡cómo había podido ser tan imprudente y entrometida!

—…Por supuesto que no.

—La señorita Sofía estaba aquí hace un momento. No sé a dónde ha ido ahora, iré a buscarla. Se alegrará mucho de verlo.

Constanza no pudo soportar más la mirada de Adrián y, tras hablar, intentó escabullirse.

Pero no contaba con que Adrián la detuviera de nuevo.

Constanza se estremeció y oyó a Adrián decir: —¿De verdad tiene tantas ganas de verme?

—¿Eh? —Constanza se sorprendió. El rostro del hombre no mostraba ninguna expresión, era imposible adivinar sus emociones.

Asintió, pero por dentro se preguntaba: si se van a divorciar, ¿cómo es posible que quiera verlo?

¿Acaso no se daba cuenta?

—Entonces, dile que mi tiempo es limitado, que se dé prisa.

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