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Divorcio Postparto con Mi Cruel Marido Millonario romance Capítulo 404

A Doña Sofía se le llenaron los ojos de lágrimas.

—¡Fernando, ven a casa conmigo! ¿No te das cuenta de que con esto solo estás presionando a Isabel?

—No me iré. Esperaré hasta que salga a verme. No creo que se esconda para siempre.

Doña Sofía sabía que cuando Fernando se empeñaba en algo, no había forma de hacerlo cambiar de opinión.

También sabía que si suplicaba a alguien de la familia Solís, los pondría en una posición muy incómoda. Así que dijo con firmeza:

—Bien. ¿No quieres irte? ¡Entonces tu abuela se quedará aquí contigo!

Fernando era joven y podía soportar el frío, pero Doña Sofía ya era mayor; su cuerpo no aguantaría esas temperaturas.

—¡Abuela!

Doña Sofía miró a Carlos y ordenó con severidad:

—¡Quita el paraguas!

Carlos obedeció de inmediato.

Al ver que su abuela hablaba en serio, Fernando no tuvo más remedio que abrir la puerta de su auto y subir.

Doña Sofía soltó un largo suspiro de alivio al ver que Fernando encendía el motor y se alejaba.

Sara entró a la casa primero.

Javier le dijo a la anciana:

—Abuela Montero, regrese a descansar. Cuídese mucho.

Doña Sofía le tomó las manos a Javier y dijo con tristeza:

—Javier, tú eres muy cercano a él. Por favor, habla con él cuando tengas tiempo.

—Sí, lo haré.

Doña Sofía quería entrar a la casa, pero temía alterar más a Isabel. Suspiró profundamente, subió a su auto y se marchó.

Cuando Sara entró, vio a Isabel cuidando a sus bebés como si nada hubiera pasado. Una oscura envidia ardió en su pecho.

Sara no era la nieta biológica de la familia Solís. Desde que Isabel había regresado, Sara apenas le hablaba y trataba de no meterse con ella, pero esta vez no pudo contenerse.

—Isabel, ¿sabías que Fernando ha estado esperando afuera todo este tiempo?

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