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Divorcio Postparto con Mi Cruel Marido Millonario romance Capítulo 405

—Lo sé.

Después de todo, era la nieta a la que habían criado durante veintitrés años. Jamás se les habría ocurrido abandonarla.

Doña Eliana pidió a la cocina que prepararan algunos postres y ella misma los llevó a la habitación de Sara.

Tocó dos veces.

—Adelante —respondió Sara.

Doña Eliana entró y la vio trabajando frente a la computadora. Puso los postres sobre la mesa y le dijo con ternura:

—No cenaste, así que te traje algo para cuando tengas hambre.

—Gracias, abuela.

Sara se levantó de inmediato, tomó las manos de Doña Eliana y la llevó a sentarse al sofá.

Doña Eliana la miró con cariño y se disculpó:

—Fui un poco dura contigo hace rato. Espero que no estés molesta conmigo.

—¿Cómo podría enojarme con usted? Fui yo quien se equivocó. Isabel ha sufrido mucho todos estos años, y más aún por culpa de Fernando. Supongo que, como apenas la conozco, inconscientemente sentí más cercanía con él y no consideré sus sentimientos. Todavía no me acostumbro a que seamos hermanas.

Doña Eliana le acarició la mejilla con adoración y sonrió:

—Lo entiendo, mi niña. Desde que Isabel regresó, han pasado tantas cosas que no he tenido tiempo de sentarme a hablar contigo. Pero por favor, no te hagas ideas equivocadas. Mi corazón no tiene favoritos. Ambas son mis queridas nietas.

Sara se acurrucó en los brazos de Doña Eliana y murmuró:

—Lo sé, abuela. Si esto fuera cualquier otra familia, probablemente ya me habrían echado a la calle. Gracias por seguir dándome un hogar.

—Mientras no pienses tonterías, estaré tranquila. Mira la hora que es y sigues trabajando. En esta familia no necesitamos que te mates de cansancio. Pórtate bien y duérmete temprano.

—Sí, abuela.

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