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Divorcio Postparto con Mi Cruel Marido Millonario romance Capítulo 451

Fernando Montero acercó su silla de ruedas eléctrica hasta donde estaba Isabel Cárdenas.

Se quitó el saco del traje, tomó sus muletas y, con gran esfuerzo, se puso de pie para cubrir los hombros de Isabel con su prenda.

Su gesto dejó a Camila Cárdenas boquiabierta.

Sara Solís observó la escena, consumida por los celos.

Él le acomodó el saco, cerrándolo un poco al frente en un intento por cubrir la piel que quedaba al descubierto.

Isabel intentó quitárselo, pero él le sostuvo la mano con firmeza y luego dirigió una mirada glacial hacia una atónita Camila.

—Hoy es el cumpleaños de Isabel. Arruinaste su noche. Pídele perdón.

Don Tomás jamás imaginó que Fernando llegaría para respaldar a Isabel de esa manera.

—Fernando, ¿te has vuelto loco? Camila es la mujer que más amas en este mundo —intervino Don Tomás.

Las lágrimas se agolparon en los ojos de Camila.

—Fernando... ¿me estás pidiendo que me disculpe con ella?

La abuela Montero suspiró aliviada. Temía que su nieto volviera a perder la razón y protegiera a Camila una vez más.

—Cometer un error y pedir disculpas es cuestión de educación básica.

Fernando no la defendió.

«Ya era hora», pensó Javier.

Isabel, por su parte, miraba a Fernando, desconcertada.

Era la primera vez que él le daba su lugar frente a Camila.

Una sensación agridulce e indescifrable se instaló en su pecho.

Pero, ¿de qué servía que hiciera todo eso ahora?

Era demasiado tarde. Ya no lo necesitaba.

Camila siempre se había sentido superior, pisoteando a Isabel desde que eran niñas. ¿Cómo iba a pedirle perdón? No soportaría semejante humillación.

Ella era la heredera de los Cárdenas; Isabel no era más que una bastarda.

No iba a ceder.

¿Por qué?

¿Por qué Fernando la defendía a ella?

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