En cuanto salió de la habitación del hospital, dejó de disimular su odio. Llamó enseguida a Camila para advertirle que tuviera cuidado. Al enterarse, Camila se comunicó con el pelón.
Vanessa tenía en ese momento el celular de él en la mano.
El celular sonó.
Rafael ordenó que trajeran al pelón para que contestara la llamada. Mientras tanto, Vanessa empezó a manipular el celular para localizar el origen de la llamada. Del otro lado se escuchó una voz distorsionada:
—¿Cómo pudieron ser tan descuidados? ¡Dejaron que los reconocieran!
El pelón alzó la mirada hacia Rafael, atento a su expresión para saber cómo actuar. Tenía la cara regordeta llena de moretones. Todavía no abría la boca y ya le dolía con el menor movimiento.
—¿De qué hablas? ¿Cómo van a haberme reconocido? Además, aunque supieran que fui yo, ya escapé. ¿De qué tienes miedo?
—¡Más te vale que no te encuentren! Y en cuanto llegues a tu destino, cambia la tarjeta SIM. No vuelvas a comunicarte conmigo.
La voz distorsionada del otro lado daba órdenes sin admitir objeciones. Hablaba con una prepotencia tremenda. Solo por el tono era fácil reconocer quién estaba al otro lado de la línea.
El pelón siguió alargando la conversación para darle tiempo a Vanessa de rastrear la llamada. No pasaron ni dos minutos. Vanessa logró ubicar su origen.
Se alegró e hizo una señal de aprobación con la mano. La dirección que aparecía en la pantalla correspondía al hospital. Rafael mantuvo la calma, como si aquello no lo sorprendiera.
Apretó los labios y salió con sus hombres rumbo al lugar indicado. Un punto rojo parpadeaba en la tablet. Siguiendo esa señal, llegaron a uno de los pisos altos de ese mismo edificio de hospitalización.
Al final se detuvieron frente a una habitación. El punto rojo señalaba el lugar que tenían enfrente. Rafael extendió la mano y abrió la puerta de un empujón.
Camila acababa de colgar y aún no había tenido tiempo de sacar la tarjeta SIM. Al escuchar el ruido, levantó la mirada y se quedó atónita al ver a Rafael.
—Rafael...
Se asustó y escondió el celular debajo de la almohada.
—¿Viniste a verme?


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)
Porque tengo que pagar si dice "completamente gratis" antes de ingresar a la página????...
Demasiado vuelta para lo mismo , la escritora se le fue la paloma...
Pago por los capítulos y me salen incompletos…....
Uuuyy es desesperante Vanessa y Rafael que no se hablen con la verdad, y ya despues de 728 capitulos que todavia no sepa quien la salvo es exagerado....