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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 1077

Muy pocas personas sabían que Vanessa estaba embarazada. Y, aun así, Camila ya había empezado a tramar algo contra ella desde el banquete de la familia Heredia.

—Basta de estupideces. Hoy volví a perder contra ti porque no estuve a tu altura. ¡Mátame si te atreves!

Camila apretó la mandíbula con furia y la miró fijamente con los ojos enrojecidos.

—¡De lo contrario, les voy a hacer la vida imposible!

Mientras hablaba, recorrió con la mirada a los presentes, con odio.

¡No olvidaría a ninguno de los cuatro!

¡Todos le habían arruinado la vida!

—¡Eso se lo dices a la policía! Vamos.

Vanessa dejó de pensar en el asunto y se dispuso a salir. Camila se abalanzó hacia ella como si hubiera perdido la razón.

—¡Vanessa, nos iremos juntas al infierno!

Corrió hacia Vanessa como una desquiciada. Rafael reaccionó a tiempo y le dio una patada en la cintura. Camila se estrelló contra la pared.

La navaja se le cayó al suelo. Vanessa giró la cabeza, vio lo ocurrido y se enfureció. Se acercó y le pisó con fuerza el dorso de la mano.

—Camila, ya no soy la Vanessa de antes, la que se dejaba maltratar por ti.

—Deberías agradecer que no me pasó nada. De lo contrario, estarías muerta.

Vanessa hizo más presión y retorció el pie sobre la mano de Camila. A Camila, el dolor le entumecía todo el cuerpo y no la dejaba enderezarse. El dolor en los dedos era muy intenso.

Ahora sudaba frío de tanto sufrimiento y gritaba de forma desgarradora.

—¡Vanessa! ¡Nunca te dejaré en paz!

Camila habló con odio, aunque apenas le quedaba voz. Estaba tan débil y dolorida que no podía moverse. Rafael observó la escena indiferente.

Pero al ver lo enojada que estaba Vanessa, se preocupó, temeroso de que tanta agitación afectara su salud. Bianca, en cambio, sintió una gran satisfacción. No había mejor desahogo que vengarse de quienes te habían hecho daño.

A su lado, Sergio seguía tan sereno como siempre, como si estuviera viendo a alguien pisotear a un perro rabioso.

Vanessa miró a Camila con repugnancia, retiró el pie y les ordenó a los guardaespaldas que la sujetaran y la llevaran a la delegación.

Después, los cuatro se marcharon del hospital. Mientras bajaban, Vanessa le preguntó a Sergio:

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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