Entrar Via

El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 1081

—¿Qué estupideces estás diciendo?

Verónica mantuvo la calma y alzó aún más sus arqueadas cejas, mientras Leonardo interpretaba la situación, convencido de que ella tenía la conciencia sucia.

—Rodrigo no es alguien de quien puedas fiarte. Deberías alejarte de él.

Tras reflexionar un momento, Verónica pensó que, si Leonardo había ido a decirle esas cosas, probablemente los había visto, pero, como no estaba segura, intentó averiguarlo de manera indirecta:

—Leonardo, creo que no tienes nada que hacer y vienes a buscar problemas.

Leonardo rio de furia.

—¿Yo busco problemas? —Se señaló a sí mismo.

—¿Quién estaba comiendo con Rodrigo hace un rato? ¿Y quién acaba de bajarse de su auto?

—¡La otra vez, en la fiesta de la familia Heredia, ustedes dos ya se lanzaban miraditas! No creas que no me di cuenta.

Leonardo estaba tan molesto que necesitaba desahogarse para evitar que Verónica siguiera negándolo por pura terquedad.

Después de tantos años conocía demasiado bien su carácter.

Tenía un carácter fuerte, no aceptaba la derrota ni se daba por vencida hasta quedarse sin otra opción.

Aunque era una mujer capaz de levantarse después de innumerables caídas y seguir adelante con determinación, Verónica vaciló por un instante antes de apartar la cara y acercarse al ventanal para darle la espalda.

—Solo fue un encuentro normal entre amigos.

—A otros les puedes decir eso y te creerán. ¿Crees que nosotros te vamos a creer?

Leonardo se acercó por detrás y se puso las manos en la cintura, enojado. Se veía muy inquieto y frustrado.

—Por muchos años que lleves soltera, por muy sola que te sientas y por muchas ganas que tengas de una relación, no deberías elegir a alguien como él.

—¿Alguien como él? ¿Qué te hizo? —Verónica giró la cabeza y lo miró con dureza.

Leonardo se quedó pasmado.

—¡¿Sabías que Camila mandó secuestrar a Bianca y quería inyectarle el VIH a Vanessa?! Rodrigo es su hermano. Los Zárate no quieren saber nada de los León ni de los Cisneros, ni ellos de los Zárate. Dime, ¿para qué crees que se acerca a ti?

Leonardo estaba desesperado, temeroso de que Verónica se enamorara perdidamente de Rodrigo, pero ella no se sorprendió porque esa misma mañana se había enterado de lo ocurrido.

No se había imaginado que Camila llegaría tan lejos.

—Lo sé. Por suerte, ellas están bien.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)