—¿Qué fue ese ruido?
Vanessa miró a Bianca como preguntándole si había un hombre ahí.
Bianca se puso tensa.
No sabía por qué, pero era como si la hubieran descubierto en plena infidelidad. Presa del nerviosismo, respondió:
—No se escuchó nada. ¿No habrás oído mal?
Vanessa arqueó las cejas, incrédula.
—¡Ah! —exclamó Bianca, como si acabara de comprender—. Algún vecino tiene un gato. No sé de quién es, pero estos días se ha metido varias veces por la ventana. Seguro acaba de entrar otra vez.
Tras escucharlo todo con claridad detrás de la puerta de la habitación, Sergio rio con frialdad y sarcasmo, mientras su mirada, por lo general tranquila y amable, se ensombrecía.
¿Tanto le avergonzaba que lo vieran?
¿Un gato?
Ja.
—Voy a ver. No vaya a pasarle algo aquí y luego su dueño te eche la culpa.
En cuanto Vanessa dejó los cubiertos y se levantó para ir a la habitación, Bianca sintió un vuelco en el estómago.
—Vanessa...
Se apresuró a seguirla y, nerviosa, le cerró el paso.
—¿Qué pasa? —preguntó Vanessa, fingiendo ignorancia.
Bianca se dio cuenta de que estaba demasiado nerviosa y enseguida sonrió y se aferró a su brazo.
—La habitación está hecha un desastre. Además, ahora que estás embarazada, no podemos arriesgarnos a que el gato te arañe. Sigue comiendo. Yo me encargo.
Bianca llevó a Vanessa de vuelta a la mesa a tirones.
Volvieron a sentarse.
—Bianca, hoy estás muy rara —dijo Vanessa, mirándola con los ojos entrecerrados.
—¿Tú crees? —preguntó Bianca, con el corazón latiéndole a toda velocidad.
—Y tanto. Parece que te sientes culpable y te estás delatando.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)
Demasiado vuelta para lo mismo , la escritora se le fue la paloma...
Pago por los capítulos y me salen incompletos…....
Uuuyy es desesperante Vanessa y Rafael que no se hablen con la verdad, y ya despues de 728 capitulos que todavia no sepa quien la salvo es exagerado....