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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 1157

A la mañana siguiente, un beso despertó a Vanessa. Sintió la frente húmeda y, al abrir los ojos, vio a Rafael, impecable en su traje formal e inclinado junto a la cama para besarla en la frente. Aún adormilada, le preguntó:

—¿Ya te levantaste? ¿Qué hora es?

Rafael le acarició la mejilla.

—Son las ocho. Anoche no descansaste. Duerme un poco más.

Al recordar la noche anterior, se le encendieron las mejillas porque él había estado tan hambriento que una sola vez no le bastó.

Lo habían hecho tres veces en total, por lo que Vanessa sentía las mejillas y los brazos adoloridos y tensos.

—Y todavía te atreves a decirlo.

Seguía tan soñolienta que apenas podía abrir los ojos.

—Ve a la empresa. Más tarde resolveré unos asuntos. Estos dos días no iré a la oficina.

A dos días de la boda, ya había terminado casi todo lo importante y quería lucir radiante ese día, porque solo así lograría que todos se lo creyeran.

Solo así ciertas personas caerían en la trampa.

—Está bien.

Rafael volvió a besarla y salió de la habitación a regañadientes, mientras Vanessa, cansada, tenía más sueño de lo habitual.

Volvió a dormirse.

No despertó hasta las doce del mediodía, cuando la sorprendió una llamada.

—Cariño...

Vanessa reconoció la voz y se quedó inmóvil.

—¿Bianca?

Incrédula, miró la pantalla del celular, donde vio que la llamada venía del número de Sergio, pero la voz era, sin duda, la de Bianca.

—Soy yo. ¿Ves? Lo nuestro sí que es amor verdadero, porque hasta reconociste mi voz —bromeó Bianca.

Vanessa se pellizcó el muslo.

Le dolió.

Se le humedecieron los ojos. Apartó las cobijas.

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