—Así que antes, cuando estabas a mi lado, solo querías matar a doña Juana, y esa enfermera estaba trabajando contigo, ¿verdad?
Vanessa la increpó furiosa, como alguien a quien habían engañado, pero en los ojos de Natalia brilló un destello de admiración.
Tal como esperaba, Vanessa había entendido aquella mirada suya, de modo que Natalia, siguiéndole la corriente, dijo:
—Así es. Si la enfermera me atacó, fue porque tenía miedo de que la descubrieran. Dejé que lo hiciera. Lo que buscaba era no despertar tus sospechas. Lo que no me esperaba era que calculara mal el golpe y me dejara así.
Alexis la fulminó con la mirada en señal de advertencia.
—No es eso lo que tienes que decir.
Si la había salvado, era porque tenía otro propósito. En su momento, Vanessa le había tendido una trampa y por eso él había terminado acostándose con Natalia varias veces.
Alguien tan orgullosa como Vanessa jamás aceptaría algo así. Alexis quería que Natalia cargara con toda la culpa para que Vanessa lo perdonara.
Al ver lo despiadado que era, Natalia sintió una profunda desolación, pues nunca imaginó que, al final, todos terminarían dándole la espalda.
Sobre todo al recordar el día anterior, cuando cada palabra que Alexis le dijo se le clavó en el corazón como un cuchillo.
—Si quieres vivir, haz lo que te digo. Quiero que le pidas perdón a Vanessa y que, aunque tengas que arrodillarte, cargues con la culpa de todo lo que pasó entre tú y yo. Natalia, me das asco, y quiero matarte. Pero, si haces esto, te dejaré vivir tranquila.
Con el corazón hecho pedazos y conteniendo las lágrimas, Natalia le preguntó:
—¿Por qué me haces esto? Alexis, dejando todo lo demás de lado, ¿de verdad no queda nada de más de diez años de cariño de hermanos?
Pero Alexis se rio con burla, como si hubiera escuchado el chiste más absurdo del mundo.
—¿Cariño de hermanos? ¡Si no fuera por ti, Vanessa y yo no habríamos llegado a esto! Te lo repito. ¡Me das asco, y quiero matarte!
Cuando el odio en los ojos de Alexis la golpeó como un oleaje embravecido, Natalia, sin ninguna esperanza ya, se rio de sí misma.
Rio un buen rato antes de asentir con amargura:
—Está bien, acepto.
Tenía los ojos anegados en lágrimas y un aspecto destrozado, como una muñeca a punto de romperse.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)
Suban más de Bianca y Sergio esa historia está más interesante ahora...
Porque tengo que pagar si dice "completamente gratis" antes de ingresar a la página????...
Demasiado vuelta para lo mismo , la escritora se le fue la paloma...
Pago por los capítulos y me salen incompletos…....
Uuuyy es desesperante Vanessa y Rafael que no se hablen con la verdad, y ya despues de 728 capitulos que todavia no sepa quien la salvo es exagerado....