Entrar Via

El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 1193

Ante la mirada endurecida de Rodrigo, Rafael sacó unos documentos y se los arrojó enfrente.

—Favor con favor se paga. Ya que le hiciste un regalo a mi esposa, señor Zárate, esto te lo regalo yo.

Rodrigo posó la mirada en los documentos.

—¿Qué es esto?

—¿Por qué no lo abres y lo averiguas?

Rafael sonrió; lo envolvía un aura fría, la de un hombre que, aunque no era tan corpulento como Rodrigo, irradiaba una autoridad imponente que infundía temor.

Rodrigo dudó unos segundos, tomó los documentos y los abrió. Cuanto más leía, más se le ensombrecía la cara.

El expediente recogía una investigación sobre los tratos que Ernesto y Gonzalo habían tenido a lo largo de los años.

Entre ellos había no pocas transacciones turbias, porque Gonzalo hacía de todo; en ese mundo, tener las manos manchadas de sangre era lo más normal.

Pero el Corporativo Zarza ocupaba una posición prominente en la capital, de modo que, si ese expediente salía a la luz, todo el país se sacudiría.

Y el Corporativo Zarza sufriría un golpe sin precedentes.

—Cambiarlo por lo tuyo es un buen trato. —Rafael tomó el jugo de naranja que estaba frente a Vanessa y le dio un sorbo.

Lo hizo delante de Rodrigo, sin ningún reparo.

La mirada de Rodrigo se oscureció; no se sabía si porque no soportaba verlos tan enamorados o por lo que había leído en el expediente.

—¿Cómo conseguiste esto?

Rodrigo lo miraba con ojos penetrantes; era evidente que dudaba de la autenticidad del documento, pero Rafael sonrió.

—Solo tienes que decirme si lo quieres o no.

El gesto de Rodrigo se volvió serio.

—Gracias.

Si Rafael hacía público ese expediente, el Corporativo Zarza quedaría en peligro inminente, pero no lo había hecho.

Seguramente era su forma de pagarle por haber salvado a Vanessa tiempo atrás. Ese gesto le hizo entender a Rodrigo por qué Vanessa había elegido a Rafael.

Frente a un hombre que solo tenía ojos y corazón para ella, cualquier mujer sabría qué elegir. Vanessa, por su parte, se quedó atónita ante el repentino cambio de actitud de Rodrigo.

No le dio tiempo de preguntar nada.

Rodrigo tomó los documentos y se irguió en toda su corpulencia.

—Considera que te debo un favor.

A Rafael no le sorprendió su elección, porque cualquier persona en su sano juicio sabría qué elegir, además de que para Rodrigo ese expediente tenía otro significado.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael)