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El Arquitecto De Mi Refugio (Vanessa y Rafael) romance Capítulo 1199

Sergio apretó levemente los labios delgados.

—Mi abuela se desmayó. Tengo que ir a verla.

A Bianca le brillaron fugazmente los ojos y enseguida tuvo un mal presentimiento, pero no se atrevió a retrasar su regreso.

—Entonces no me lleves. Ve rápido, yo me voy sola a casa.

Desde hacía un par de días, los medios la vigilaban y montaban guardia al pie de su edificio, por lo que se estaba quedando temporalmente en casa de Sergio.

Quedaba cerca de ahí.

—No hace falta.

Sergio insistió, con una actitud que no admitía réplica.

—Primero te dejo en casa.

Bianca lo miró y no volvió a discutir. Cuando llegaron frente al edificio, bajó del auto sin titubear.

—Espera a que regrese —alcanzó a decir Sergio a toda prisa, y arrancó enseguida.

Bianca siguió con la mirada las luces traseras hasta que desaparecieron. Solo entonces se dio la vuelta y entró al edificio.

Acababa de llegar a casa y abrir la puerta cuando entró una llamada de Joel.

—Bianca, ¿cómo va todo por allá? ¿Estás bien? Perdóname. Mi agencia me lo ocultó y publicó ese comunicado por su cuenta...

Joel sonaba culpable, aunque Bianca ya suponía que no había sido idea de él. Entró, dejó las llaves en el recibidor y pasó a la sala.

—No pasa nada, no tienes que disculparte. Sé que tú no tuviste nada que ver.

—¿No estás enojada? —preguntó Joel, sorprendido y contento.

Por miedo a que ella se enojara, lo pensó mucho antes de decidirse a hacer esa llamada.

Bianca se dejó caer en el sofá y se dio unos golpecitos con el puño en los hombros adoloridos.

—¿Qué? ¿Querías que te culpara? ¿Solo vas a estar contento si me enojo?

¿Era masoquista?

Al escuchar ese tono, Joel respiró aliviado.

—Bueno, mientras no estés enojada de verdad, está bien.

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